Flautas mexicanas de pollo preparadas con tortillas de maíz rellenas de pollo deshebrado y servidas con salsa, lechuga, queso y crema. Doraditas y crujientes, son un clásico antojito mexicano fácil y delicioso.
Calienta dos o tres cucharadas de aceite en una sartén. Sofríe cebolla, chile y tomate junto con el chipotle en polvo, sal, pimienta y ajo en polvo hasta que todo se ablande y huela delicioso.
Incorpora el pollo desmenuzado y mezcla hasta que absorba los sabores y el relleno quede sin líquido. Deja enfriar un poco.
En un comal o en el microondas, calienta las tortillas hasta que esten suaves.
Coloca una cucharada del relleno en una tortilla. Enrolla apretado como un taquito y asegúralo con un palillo o con la unión hacia abajo para que no se abra. Repite con todas las tortillas.
Fríe las flautas en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes por todos lados.
Escúrrelas sobre papel absorbente y retira los palillos si pusiste.
Preparar la salsa
Coloca los jitomates en una olla, cúbrelos con agua y cocina a fuego medio hasta que estén suaves, aproximadamente 15 minutos.
Deja enfriar un poco, retira la piel y licúa los jitomates con la cebolla, el ajo, el comino, la pimienta y 1 taza de caldo hasta obtener una salsa suave.
Calienta el aceite en una olla y vierte la salsa. Cocina por 2 minutos, agrega el caldo restante y sazona con orégano y sal al gusto. Cocina a fuego bajo durante 5 minutos o hasta que la salsa espese ligeramente.
Sirve con lechuga, cebolla, salsa de tomate, crema, rabanitos y queso fresco.
Servir las flautas
Coloca las flautas en un plato y cubre con lechuga y salsa de jitomate. Agrega cebolla, crema, rabanitos y queso fresco. Baña con más salsa de jitomate y sirve.
Notas
Las tortillas de maíz son las más usadas para esta receta porque mantienen mejor su forma y quedan deliciosamente crujientes al freírlas.
Calienta las tortillas antes de enrollarlas para que no se rompan.
También puedes hornear las flautas en lugar de freírlas: úntales un poco de aceite y hornéalas a 200°C (400°F) durante 10–15 minutos, volteándolas a la mitad para que se doren por todos lados.
Se congelan perfecto antes de freír, así que aprovecha y prepara una tanda doble. Duran hasta 3 meses en el congelador.
Cuando las vayas a cocinar, fríelas directamente congeladas hasta que estén doradas y crujientes, solo dales un poquito más de tiempo para que se calienten por dentro.