Refrescante, ligera y con un sabor tropical natural, esta agua fresca de piña es una bebida clásica de la cocina mexicana que puedes preparar fácilmente en casa. Hecha con piña madura, agua y un toque de dulzor, es perfecta para acompañar comidas o disfrutar bien fría durante el día.
Lava bien la piña y retira la cáscara con cuidado antes de cortarla en trozos medianos.
Coloca la fruta en la licuadora junto con una parte del agua y procesa hasta obtener una mezcla suave.
Cuela el líquido si prefieres una textura más ligera y pásalo a una jarra grande.
Añade el resto del agua y ajusta el dulzor con azúcar o el endulzante de tu preferencia, mezclando bien hasta que se disuelva.
Refrigera hasta que esté bien fría o sírvela de inmediato con hielo para una bebida más refrescante.
Notas
Yo siempre uso piña bien madura, porque a veces ni hace falta azúcar.
Si la quieres más rústica, puedes dejarle un poco de pulpa.
No le pongo hielo a la jarra para que no se aguade, solo al servir.
El limón es opcional, pero le da un toque más fresco que me encanta.
Yo siempre pruebo el dulzor al final, porque depende mucho de lo madura que esté la piña. A veces no necesita casi azúcar, y otras veces solo un toque pequeño es suficiente.