Hace unos días fuimos al supermercado donde normalmente no vamos porque es un poco más caro que el que está cerca de mi casa. Bueno, a decir verdad yo estoy rodeada de lugares para comprar comida. A dos cuadras tengo uno de los mercados más grandes de Roma y en el radio de 2km tengo como mínimo 6-7 supermercados (increíble pero cierto), por lo que mis opciones son bastante amplias.
Les decía, fuimos a ese supermercado porque nos quedaba de paso cuando regresábamos a casa luego de hacer las compras en un negocio que vende solo productos de limpieza (de marca y bastante ecónomicos) y me encontré los tomates verdes más bonitos que había visto en todo lo que va del año y como podrán suponer, la primera cosa que me vino a la mente fueron los famosos Tomates verdes fritos (film) y que como anécdota personal me recuerdan mucho a cuando recién llegué para quedarme en Italia:

Hablaba muy poco italiano por lo que para ayudarme a aprenderlo, Max me regaló el libro (el que no había leído en absoluto) y yo obedientemente me leí del inicio al final con un diccionario italiano-español al lado como único tutor.

Yo adoro las películas donde se cocina a destajo, por lo que esta es una de mis favoritas, aparte el hecho de que Kathy Bates es una actriz de la que me gusta mucho su trabajo (¿han visto Dolores Claiborne?, estupenda).
El caso es que hoy decidí finalmente cocinar mis maravillosos tomates verdes, después de días buscando la receta perfecta en internet, la cual obviamente no existe y solo terminas más confundida que cuando comenzaste puesto que se encuentran muchas variantes de esta. Como resultado me vinieron unos crujientes y riquísimos tomates verdes fritos que dimos cuenta como entremés hace solo unas horas.
La receta es un mix de esta y esta y también esta para la salsa. No existe una forma perfecta para prepararlos, pienso que poco a poco la adaptas al gusto de cada persona/país. Yo descubrí que si agregas leche y la pasta te queda un poco líquida (como para capear) no quedan tan crujientes pero el sabor es más marcado y ayuda a disimular un poco la acidez del tomate (que a algunos no puede gustar), si en cambio no usas leche o huevos y pasas directamente los tomates por las harinas y los pones a freír, quedan más doraditos pero el sabor es un poco más delicado.

Como siempre: arriesguen, experimenten, prueben y perfecionen. Se sorprenderán de cuanto es divertido.
Si quieren saber un poco más acerca de esta receta, encontré este articulo que a mi me pareció muy bien explicado y el mejor que he encontrado hasta ahora.

 

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.