Los días están loquísimos. Les cuento. Un día amanece soleado, invitando a sacar una silla al balcón y sentarse a tomar el sol hasta el atardecer, comer solo helado todo el día y pintarse las uñas de los piés para lucir esas sandalias tan bonitas que me regalaron. Pero al siguiente todo cambia y cae una lluvia que ya la quisiera yo a mitad del verano, entonces se debe usar de nuevo ese pulóver que se niega a guardarse en el closet de una vez por todas y quizás cocinar una minestra para el almuerzo.

El día de mi cumpleaños el día no estuvo soleado como esperaba, a pesar de que el día antes hacía tanto calor que tuvimos que dormir con las ventanas abiertas. Al siguiente el sol se las arregló para no hacer acto de prescencia. Aún así, pasé un día estupendo rodeada de amigos, familia y claro, mi amado que se lució con su regalo y aparte de la bolsa estupenda que me regaló me consintió con un nuevo iPod (gracias amore!)
Lo pasamos genial, tomamos mojitos como aperitivo y el pastel de maracuyá fué todo un éxito (ya pondré la receta).
Me divertí tanto que cuando estábamos en el carro, de camino regreso a casa, me dí cuenta de que no tomé una sola fotografía y que nadie (incluso Max) se acordaron de usar la cámara. En fin.

Pero los días soleados siguen, ya estamos a mitad de mayo y aunque sigue lloviendo eso no nos impide de disfrutar de vez en cuando de un delicioso helado o sorbete -que dicho sea de paso- son mi debilidad. ¿Y de que otro sabor podría ser si no de fresas?
Hace unos días, después de acabarnos un litro de sorbete que había preparado con el sirope de fresas que me había quedado rezagado en el refrigerador; mientras caminábamos por los pasillos del mercado le pregunto a mi marido:

-¿Quieres que haga más helado?
-¡Si! -responde-
-¿De qué sabor te gustaría? visto que estamos aqui, aprovecha y pide. -Le digo ya sabiendo que me contestaría-
-Hum…de fresa. O de yoghurt. Eeeh, de fresas Y yoghurt!.
-Que de fresas y yoghurt sea el sorbete entonces.

Mientra preparaba el sorbete me acordé de que aún tenía un poco de menta (yerbabuena) que me había traído de nuestra casa de verano y pensé en ponerle un poco para darle un sabor más fresco (como si se pudiera).

Al contrario del helado que contiene huevos, crema y leche; el sorbete generalmente se prepara con agua y es por regla general un poco más ligero. En este caso no he usado huevos, crema o leche. Pero he usado yoghurt por lo que queda más cremosito que un sorbete pero también más ligero que un helado.

Sorbete de fresas y yogurt

200g de fresas lavadas y cortadas a la mitad.
500g de yoghurt natural hecho en casa, sin azucar.
200g de azúcar.
300ml de agua.
menta (yerbabuena).

En una cacerola preparar el sirope poniendo a hervir el agua, cuatro o cinco hojas de menta y el azúcar. Cuando comienze a hervir agregar las fresas y dejar cocer por 10min a fuego bajo sin cubrir y moviendo de vez en cuando. Dejar enfríar y luego pasar por el mixer por 20s, agregar 400g yoghurt y batir hasta conseguir una crema. Meterlo al congelador por dos horas. Sacar, agregar una o dos cucharadas de yoghurt y pasar de nuevo por el mixer. Repetir otras tres o cuatro veces. Dejar toda la noche en congelador. Al dia siguiente sacar media hora antes de servir y pasarlo de nuevo por el mixer, luego dejarlo en el congelador hasta la hora que lo servirán.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.