La sopa especiada de calabaza es un platillo ideal para el otoño y puede ser servida en cualquier ocasión, ya sea como una versión casera en una cena entre amigos o como un platillo más elaborado en una cena formal agregando salvia o romero. La versión que les propongo está enriquecida con un toque de clavos de olor y para hacerla más rústica les recomendamos de dejar algunos pedacitos enteros de calabaza.

Pueden servir esta sopa con un poco de crema ácida y agregar además pan tostado para darle un toque crujiente que apreciarán sus comensales. Decidan ustedes la densidad de esta sopa agregando la cantidad de caldo a su gusto.

Sopa especiada de calabaza

Ingredientes :

  • 700 gr de calabaza
  • 100 gr de patatas
  • 50 gr de cebolla
  • 200 gr de crema ácida
  • pan del día anterior
  • 20 gr de aceite extravergine de oliva
  • 20 gr de mantequilla
  • 1 lt de caldo de verduras
  • 3 clavos de olor
  • ajonjolí
  • Sal y pimienta

Preparazione:

Limpiar la calabaza y cortarla en pedazos. Lavar las patatas, pelarlas y cortarlas en pedazos grandes.

Picar la ceboll finamente. En un cazo calentar el aceite de oliva y sofreír la cebolla. Agregar 600-700 ml de caldo de verduras, los clavos de olor y salpimentar.

Llevar a ebullición y agregar las patatas y la calabaza, todo debe quedar bien cubierto del caldo. Dejar hervir lentamente hasta que las verduras estarán tiernas, agregando si es necesario más caldo.

Quitar algunos pedacitos de calabaza y reservar. Con un minipimer pasar las verduras hasta obtener una sopa densa. Agregar los pedacitos de calabaza y checar de sal y pimienta. Dejar hervir a fuego bajo por otros 10 minutos o hasta que la sopa tenga la consistencia deseada.

Apagar la flama y dejar reposar.Cortar a cubitos el pan. Derretir la mantequilla en una sartén y saltear el pan hasta que esté tostado.Servir la sopa y agregar crema ácida, pan tostado y un poco de ajonjolí si se desea.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.