Le preguntaba yo a Max hace unos días si para él el día de San Valentín era odioso cuando no tenía novia/amada/loquesea. Le preguntaba eso porque muchas de mis amigas odiaban ese día cuando estaban sin amado alegando que el día de San Valentín era solo para enamorados y que si no contabas con la dichosa media naranja, no tenía importancia dicho día. Más o menos lo que viene siendo el Grinch en Navidad eran algunas de mis amigas en esas fechas.

A decir verdad, para mi nunca fué así. A mi me gustaba (y sigue gustando) ese día. Les cuento porque:

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Cuando era niña, mi mamá ese día me levantaba temprano y me llevaba con ella al mercado – ella iba al mercado a eso de las 6:00am…ya, demasiado temprano- luego mientras compraba la despensa del día yo recolectaba en una bolsita de papel dulces y frutas que me regalaban los dueños de los puestos, no sé si lo hacían porque era San Valentín o solo porque era raro que me vieran con mi mamá a esa horas del día, el caso es que yo regresaba a casa con la bolsa llena de naranjas, mandarinas y lolipops, mientras me limpiaba con la manga de la blusa los restos de los chocolatines embarrados en los cachetes. Feliz.

Más adelante, cuando crecí un poco -lo suficiente para negarme a levantarme tan temprano- mi mamá regresaba del mercado con una bolsa llena de churros y me hacía chocolate para desayunar antes de irme a la escuela, mi hermana, que era muy pequeña, me sorprendía con una tarjeta hecha por ella misma con crayolas y dibujos de preescolar. Me marchaba a escuela feliz, presumiendo mi tarjeta a todo aquel que se me ponía enfrente.

Cuando me fuí a vivir sola, puntualmente me llegaba por correo en ese día una tarjeta de San Valentín (de las que compras en la papelería) con dentro un mensaje de mi hermana y mi mamá, lleno de palabras cariñosas, besos con labial rojo pasión y perfumada hasta el mareo. Yo no podía evitar sonreír como una tonta apenas abría el sobre.

Raramente pasé un San Valentín con novio, por cosas de la vida casi siempre estuve soltera en esas fechas, pero a decir verdad nunca me importó, para mi, San Valentín significaba recibir una tarjeta de mi hermana y mi mamá que me alegraba todo el día. Los novios, las rosas, las cenas románticas y demás no eran algo que me ponían triste o de mal humor, yo sabía que alguien a cientos de kilómetros me quería como yo las quería a ellas. Ellas eran mis Valentines.

DIY valentines ideas

Ahora mi madre no está más conmigo y mi hermana tiene cuatro hijos a los cuales cuidar y atender…los mensajes con labiales rojos son el último de sus problemas. Pero no me quejo, la sigo queriendo como el primer día que la ví recién nacida y creo que en esta ocasión, soy yo quien le mandará una tarjeta llena de besos, palabras cariñosas y perfumada para que sepa que aunque los kilómetros que nos separan han aumentado considerablemente, aqui todavía hay alguien que la quiere y se acuerda de sus tarjetas con crayones de colores.

valentines treats

He hecho estas bolsitas y les he puesto dentro unas madeleines para mis amigos. Las tarjetas y las etiquetas las he hecho yo misma, los patrones para imprimir los pueden descargar desde aqui (solo para proyectos personales). No tienen el texto porque no estaba segura si ponerlo en italiano, español o inglés, así que si les gustan y las quieren descargar para imprimir ustedes mismos pueden agregarle el texto que deseén a mano (que son aún más personalizadas!).

Las pinzitas y los stickers de corazoncitos los compré en China (la verdad me he arrepentido profundamente de no haber comprado más, costaban tipo €0.30) y las telas son unos retazos que tenía arrumbados desde hace mucho tiempo, ustedes pueden usar papel, telas, calcomanías o lo que quieran para hacer diferentes parches y personalizar sus tarjetas.

Y bueno, aunque con la mayoría de ustedes no nos conocemos personalmente, yo los considero mis amigos y de verdad espero que el día de San Valentín no sea motivo para entristecerse u odiarlo…es un día como cualquier otro el cual nos brinda la oportunidad de apapachar y consentir a los que queremos, llamése compañero, madre, hermano, amigo o gato. Recuerden: Los grandes recuerdos se construyen también con pequeños detalles.