Apenas volteando la última curva de la subida, San Gimignano te da la bienvenida con su puerta medieval y sus características torres haciéndote regresar en el tiempo. San Gimignano está en la antigua vía francígena y era una de las tapas de los peregrinos, su silueta inconfundible daba al corazón de estos últimos calor y fuerza cuando la divisaban a lo lejos. Las 72 torres que en la época medieval se encontraban en San Gimignano hacían el pueblo visible desde muy lejos y tenían también como tarea la de defender el lugar.

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El camino para llegar es muy bello y panorámico. Apenas se deja la autopista y se encamina hacia la provincia de Siena, el paisaje cambia continuamente: Se pasa sobre colinas, a través de bosques (hay que poner atención a los ciervos que atraviesan la carretera), se entra en pueblitos con muros medievales bien conservados además de vastos viñedos y olivares, Al final, se sube hacia San Gimignano, la ciudad de la Vernaccia.

Siendo un lugar muy turístico, las opciones para alojar no faltan, de los hoteles en pleno centro histórico a las casas rurales en medio de la campiña toscana; y es precisamente uno de estos que nosotros escogimos. Dormir con el silencio como fondo y despertarse con el cantar de los pájaros que te acompañarán durante el desayuno en un jardín lleno de flores son solo dos de los motivos por los cuales nos gusta tanto alojarnos en estas casas. Aunque también el panorama como el de la foto abajo serían ya un motivo suficiente para alojar fuera del pueblo.

El centro histórico perfectamente conservado -y casi todo peatonal- es una delicia para los ojos, los chiringuitos de productos típicos son atractivos y fantasiosos, las personas gentiles y sonrientes que además están acostumbrados al flujo de los turistas, dado de la notoriedad del lugar, que entre otras cosas es patrimonio de la UNESCO.

Visitar el pueblo lleva algo de tiempo, la piazza del Duomo con la basílica de Santa Maria Assunta (consagrada en el 1148) que al interno alberga obras de Ghirlandaio, el Palazzo Comunale con la galería (con obras de Pinturicchio entre otras) y la torre grande (del 1311 y alta 54 metros), la cercana Piazza della Cisterna, la Rocca di Montestaffoll -un fuerte del 1353 con una panorámica hermosa de la campiña y del centro-, la iglesia de Sant’Agostino donde al interno se encuentran frescos de Ghirlandaio y Benozzo Gozzoli.

Muy particulares son las 14 torres (antiguamente eran 72) que donan al pueblo una especie de skyliner medieval único al mundo. Pasear por sus callejuelas bien conservadas y limpias hace de la visita algo más agradable aún.

San Gimignano representa la Toscana en grande desde el punto de vista culinario. En los muchos restaurantes que podemos encontrar reina incontrastada la carne a la parrilla. La bistecca alla fiorentina es la soberana, de un peso mínimo de 400 gr la traen a tu mesa cruda para que la escojas y decidas con cual grado de cocción la quieres. La pasta no puede faltar, presentando platos toscanos como Pici al sugo di cinghiale (jabalí) o con trufas o hongos porcini, aunque también no falta la clásica ribollita y la trippa alla fiorentina, el todo regado de un buen Chianti y Vernaccia.

Para quien prefiere no perder ni un minuto sentado a la mesa, existen muchos negocios donde venden bocadillos con embutidos, quesos o la típica porchetta toscana. Muchos de estos negocios son haciendas agrícolas que venden directamente sus productos.

Naturalmente está también el aceite extravirgen de oliva que se encuentra a precios accesibles en las tienditas.

San Gimignano es famoso por su vino Vernaccia, un vino blanco con un aroma intenso y agradable del cual les hablo en este post.

Max

Author: Max

Appassionato di viaggi, vini e fotografia, ma il mio lavoro principale è fare lo sherpa a mia moglie.