El 4 de mayo será mi cumpleaños y he decidido que lo festejaré en nuestra casa de verano (como todos los años), esperando de verdad que no llueva ya que el tiempo está loquísimo ultimamente, así que el fin de semana pasado fuimos solo para darnos cuenta de que la tenemos muy abandonada.

Solo llegando nos encontramos con la sorpresa de un enorme candado en el portón. Al parecer tenía días que se había roto y Richetto decidió ponerle un candado en lo que lo ajustaba.
Les cuento. Richetto es la persona que nos cuida la casa. Hace pequeñas reparaciones, cuida el jardín y su esposa se encarga de limpiar y abrir las ventanas de vez en cuando. Todo esto desde hace años.

Al ver que no podíamos entrar lo llamamos al celular para decirle que estabámos ahi y que necesitábamos la llave del candado y preguntarle si podíamos ir a su casa por ella. Nos dijo que si y ahi vamos.
Llegamos y lo primero que veo es el árbol de limones que tiene a la entrada. ¡Se me había olvidado!

Verán, yo soy originaria del estado de Colima, el cual tiene un poco de fama por los hermosos limones (y cocos, mangos, etc) que produce. Uno de los olores que más me recuerdan mi infancia son precisamente los limones por lo que apenas tengo uno en mis manos involuntariamente lo primero que hago es olerlo.
Todas las tardes después de la escuela mi papá me esperaba en un parque cerca, yo llegaba corriendo y me le lanzaba a los brazos, él me preguntaba como me había ido y de ahi nos íbamos a casa de la mano y por el camino me compraba una paleta helada de limón. Mi madre todos los días lo regañaba por hacerlo puesto que aún no había comido pero a él no le importaba y la historia se repetía cinco veces a la semana. A veces, cuando íbamos a alguna parte, pasábamos por alguna empacadora de limón y el olor nos llegaba inconfundible.

Los limones aqui son diferentes, son grandes y de cáscara amarilla, el jugo tiene un gusto un tanto dulce que la verdad me encanta, contrario al sabor acídisimo de los limones mexicanos, que por cierto aqui llaman lime.

Los limones italianos son tan delicados en sabor y olor que se prestan muy bien para hacer dulces de todos tipos. Aqui acostumbran a poner una rodaja en el vaso de agua natural, para quitar la sed. O incluso si piden una coca-cola en un barecito, tengan por seguro que le pondrán una rodaja de limón al vaso.

Viendo tan maravilloso árbol de limones no pude menos que tomarle unas fotos y traerme una bolsa llena de ellos. Tengo en mente un montón de cosas que quiero hacer. Galletas de coco con limón, plumcake al limón, panna cotta, cheesecake, etc.

Cuando comenzará a hacer un poco más de calor pienso ir a por más y preparar el tan famoso sorbetto al limone que aqui acostumbran comerlo en las comidas especiales donde se sirve carne y pescado, entre una y el otro se usa que los comensales disfruten de un sorbetto al limone para quitarse un poco el sabor de la carne y disfrutar enteramente el sabor del pescado. Ya, comer en Italia es todo un arte.

Mientras tanto he preparado otro postre igualmente típico siciliano. Ricotta al forno (requesón al horno). Se puede hacer de muchos sabores, como al chocolate, a la naranja y claro, al limón. Es bastante sencilla y fácil de hacer y por alguna razón yo la encuentro una receta un poco más ligera que de cualquier otro postre (o quizás es solo una impresión que me da).

Ricotta horneada al limón

  • 400g de requesón de oveja
  • 3 huevos
  • 70g de azúcar blanco
  • 4 cdas. de jugo de limón
  • 2 cditas de cáscara de limón
  • 20g de fécula de patatas
  • 1/2 cdita. de sal

En un recipiente grande suavizar el requesón, agregar las yemas de huevo, el azúcar y el jugo de limón y batir hasta obtener una pasta cremosa. Agregar poco a poco la fécula de patatas y continuar batiendo. Montar las claras con la sal y agregarla a la crema de requesón junto con la cáscara de limón, amalgamar todo suavemente.

Preparar el molde (con mantequilla y harina) y vaciar la mezcla. Hornear alrededor de 1h a 170°.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.