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Que comimos en Grecia

De todos los lugares que hemos visitado en los últimos años Grecia ha sido uno de mis preferidos para comer y como no, si su gastronomía es una de las más famosas y deliciosas al mundo. Mi primer encuentro con la comida griega se dió la noche de nuestra llegada a Atenas cuando el chico que nos rentó el departamento nos recomendó un restaurantito muy cerca de donde estábamos y el cual estaba medio escondido entre las callejuelas adyacentes.

Y ahí estábamos nosotros, los únicos turistas en una especie de cenaduría mexicana (yo es que donde huelo tomate y orégano me siento en casa) con las mesas y las sillas desparramadas casi en medio de la calle, rodeados de locales que en su mayoría eran mujeres, a saborear las primeras delicias griegas de nuestro viaje. Nos traen saganaki (queso feta frito bañado con miel de higos) para abrir apetito, de ahí una ensalada fresquísima de tomate y queso mizithra con una base de pan crujiente, aceitunas negras y alcaparras nos deja chupándonos los bigotes de lo buena que estaba; le siguen unas Keftedes (albóndigas de cordero con menta y orégano) y enseguida los platos principales: Musaca y carne a las brasas.

No sé de donde sacamos estómago para tanto, el caso es que terminamos y pagamos la cuenta con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que si eso era solo el inicio, la perspectiva de lo que se venía era aún mejor.

Al día siguiente y para reponernos de una buena dosis de ejercicio caminando por la ciudad, visitamos nuestra primera taverna para darnos un atracón de Mezze (entremeses) que en lugar de acompañar con el típico Ouzo lo cambiamos con gusto por una cerveza griega bien fría. Nos traen a la mesa una especie de puré de aceitunas para untar en el pancito y luego de algunos minutos un mega plato (Pikilla) con cosas como:

  • Spanokopita: Pasta rellena de espinacas.
  • Dolmades: Hojas de parra rellenas de carne, arroz y/o vegetales.
  • Saganaki: Queso frito.
  • Tyropita: Pasta rellena de queso feta.
  • Keftedes: Albóndigas fritas con orégano y menta.
  • Spanakotiropites: Empanaditas de queso feta y espinacas.

Todo muy bien ensopadito de la ultrafamosa Tzatziki (Salsa de yogur, ajo y pepino).

Las tavernas son esos pequeños restaurantes típicos donde se supone sirven auténtica comida griega (digo se supone porque ya saben como va esto del turismo). Estas tavernas son lo equivalente a las fonditas mexicanas o a las trattorie italianas y nacen como parte de la cultura gastronómica del lugar. El barrio de Plaka, a los pies de la Acrópolis de Atenas está lleno de ellas y es una gozada caminar por sus callejuelas y gozar de la atmósfera -si bien turística- de fiesta que se respira por doquier.

En las tavernas encontrarán comida para todos los gustos, desde ensaladas y aperitivos hasta sopas, pescados y carnes cocinados de diferente manera. Todo esto con las bebidas de rigor y que los turistas y locales adoran como la cerveza fría y los vinos y licores más tradicionales.

Hacia el mar

De ahí en adelante fué una comedera impresionante porque nos fuimos a la isla de Milos donde yo me dí gusto comiendo pescado y mariscos y Max le siguió con otras delicias a cual más buena.

Horiatiki (Ensalada griega), la reina de las ensaladas no faltaba en cada comida. Es tan fresca y rica que es imposible no enamorarse perdidamente. Tomates frescos, pepinos, cebollas, pimientos, aceitunas y queso feta aliñados con aceite de oliva y orégano. Además los fresquísimos Dolmades (hojas de parra rellenas de arroz y carne) como también los pimientos asados rellenos con queso…uff, se me hace agua la boca solo recordando.

Melitzanosalata: Ensalada de berenjena. ¡Mi favorita! Podría pasarme la vida comiendo esto con pan.

Por supuesto, los pescados y mariscos no faltaron, cosas que me tuve que sacrificar y comer solita porque Max no las consume. Fué así que probé los calamares fritos (muy similares a los que preparan en Italia), ensaladas de pulpo, sardinas en aceite o fritas, Psarosoupa (sopa de pescado), Taramosalata (Puré de patatas y pan con huevas de pescado).

Max sin embargo no se privó de los platillos más tradicionales y los Gyros (carne de cerdo asada servida en pan de pita y acompañada de verduras frescas, patatas fritas y salsas) así como sus hermanos los Souvlaki (brochetas de carne adobada) no faltaban en la mesa.

Visitando una de las playas en la isla de Milos pudimos probar lo que llaman Cocina Volcánica. Siendo la isla asentada en terreno volcánico aún activo, no es raro que varios de los restaurantes sobre sus playas construyan una especie de horno bajo el suelo donde acomodan varios platillos que se cocinarán lentamente durante la noche para estar listos al día siguiente para el almuerzo. Así entonces probamos la Musaca más rica del viaje, patatas y berenjenas al horno además de un rico estofado de pulpo cocinados a fuego lento bajo la arena.

El pollo asado con patatas y ensalada es otro de los platillos más populares en la ciudad, generalmente los encuentran en las rosticerías en las calles donde pueden consumirlos ahí mismo o pedirlo para llevar. Yo les recomiendo pidan una sola porción ya que incluso nosotros que somos de buen comer nos sobró como para otra comida.

Nuestra última noche en Atenas (regresando de la isla) nos pusimos a vagabundear cerca del hotel para buscar donde cenar. Luego de caminar algunos pasos dimos con un restaurante de lo más rico y auténtico que pudimos haber encontrado, así que dijimos adiós a Grecia con una rica ensalada Fava (puré de guisantes), costillas de cerdo en adobo y ensalada de berenjenas con queso.

Los postres

Es muy común que regalen el postre en los restaurantes, cosa que si bien se agradece mucho tengan en cuenta para cuando piden su comida ya que las porciones de todo son abundantes y pudiera parecer grosero no comerse algo que les da de cortesía. Los postres se me hicieron muy parecidos a los que comimos en Estambul (y como no, la comida también), nosotros normalmente no los pedíamos en el restaurante sino que después de comer (y pasear para hacer digestión!) entrábamos a alguna pastelería y pedíamos lo que se nos antojara.

Que tomamos

Si bien es tradición de acompañar los platillos con el famoso Ouzo, la verdad es que para los que no estamos acostumbrados si es un poquito fuerte, por ello nos decantamos la mayor parte de las veces por una buena cerveza griega bien fría y en una ocasión nos dieron por pura casualidad un Metaxa (brandy y vino especiado preparado en casa) que ¡nos encantó!. En todo caso, no dejamos de probar el Ouzo como aperitivo en uno de los localitos a la orilla de la playa y de traernos algunas botellas de sus licores más populares.

 

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