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Que comimos en Eslovenia

Como en cada viaje que hacemos, probar la comida local era algo que no queríamos perdernos en Eslovenia. Ya desde antes de partir y mientras me leía los emails kilométricos que generosamente me mandaba mi amiga Neva, se me hacía agua la boca solo de pensar en las delicias que nos esperaban. En este post les voy a contar lo que nosotros comimos y nuestras impresiones en lo poquito que pudimos probar en ese país, que para variar, nos dejo con ganas de más.

Kremna Rezina

En Bled reina incontrastada una reina, una dulcísima reina, la Kremna Rezina. Esta ríquisima torta a la crema se encuentra por doquier y está presente incluso más que la bandera eslovena. Su “ligereza”, su sabor dulce y su color pálido te entran por el paladar y se te quedan en el corazón…y naturalmente, también en las caderas. Nosotros adorábamos comerla por la tarde, mientras descansábamos en el pórtico de la casa que rentábamos y la acompañábamos con una taza de té.

Prekmurska Gibanica

Imaginen una torta hecha en capas como una milhojas donde ingredientes como nueces, queso fresco (a mi me pareció ricotta), manzanas, pasas y semillas de amapola forman una combinación bomba que te hace girar los ojos hacia arriba y suspirar con cada bocado. Personalmente me gustó más que la Kremna Rezina aunque debo admitir que me costó mucho trabajo decidir cual de las dos estaba más rica.


Struklji

Los Struklji son una especie de rollos preparados con una masa esponjosa que cocinan en el horno o hervida. Los hay dulces y salados y a cual más bueno que el otro. Hay muchísimos tipos de relleno que dependen de la región, pero para darles una idea los hay de manzanas, chocolate, queso fresco, nueces, semillas de amapola, patatas, higos, peras e incluso estragón. Yo me hice adicta a ellos y no había cena (o almuerzo) en que no los pidiera, son de verdad adictivos.

Los de la foto de portada son salados y eran ¡una verdadera delicia!

Žganci

Lo de la foto de abajo (en el plato pequeño) es Žganci, una especie de polenta hecha con harina -puede ser de cebada, trigo, alforfón, maíz o papas- o una combinación de varias. Se cocina a fuego lento con agua y sal y normalmente se toma en el desayuno con miel, yogurt y leche. La versión salada (de la foto de abajo) se acompaña con una especie de migajas de carne frita que a mi en lo personal me recordaba a los chicharrones. La primera vez que la probamos fué a varios metros de altura en las montañas de Velika Planina y me supo literalmente a gloria.

Jota

Una sopa de la región de Istria para levantar muertos es la que ven en la foto de abajo con la salchicha. Hecha de repollo macerado, patatas y embutidos esta sopa tiene un sabor fuerte que puede no gustar a todos, pero creánme cuando les digo que después de un trekking de 15km en subida en las montañas les va a parecer lo más bueno que hayan probado nunca. Si no preguntenle a Max que se la devoró en 2 minutos.

Klobasa

Las salchichas son un platillo bastante popular y que probamos en diferentes ocasiones. Se les puede encontrar como plato fuerte acompañado de ensalada de rábano, mostazas, repollo macerado (Kislo zelje) etc. o enriqueciendo sopas y otros guisos.

Guisados y estofados

Creo que necesitaría un post aparte para describir todos los guisos y estofados que nos echamos a la panza. Si bien nuestra visita fué en pleno mayo, estos guisos tipo comfort food son de no despreciar independientemente de la época del año. Entre los más típicos están algunos que son para estómagos fuertes porque incluyen vísceras y partes no muy apreciadas del cerdo o la res; nosotros nos limitamos a aquellos que eran más “comibles”, como chuletas, lomo y pierna de cerdo.

Casi siempre acompañados de Struklji o de ñoquis de pan, me pasaba que muy seguido me parecía que las salsas entre los diferentes guisados eran la misma con pequeñas variaciones: Densas y muy condimentadas, pero en general nos gustó lo que probamos.

Entre los platillos más típicos que pueden encontrar en Eslovenia están el Prekmurje bograč (la versión eslovena del goulash), Obara (guiso de carne, callos y verduras), Mavželj (partes del cerdo como los pulmones, cerebro, cabeza, etc. con las cuales se hacen una especie de embutido), Bujta Repa (guiso típico de cerdo cocinado con vinagre, nabos, etc. se parece mucho a la Jota).

Hacia la frontera italiana

Una vez nos encaminamos hacia el carso esloveno (cerca de la frontera italiana), nos dimos cuenta de los cambios en la gastronomía. Embutidos como el kraški pršut (jamón del carso), panceta, etc. estaban a la orden del día y eran servidos en cualquier comida, incluso el desayuno. Quesos suaves y ñoquis de patatas no faltaban en varias versiones, así también como las pastas frescas.

En el alojamiento en el que estuvimos pudimos probar varias cosas porque tenía un restaurante y la familia dueña del lugar se esmeraba en la preparación de los platillos. Guisados de carne al vino tinto, el omnipresente romero de la cocina italiana en los estofados de cerdo, las tortas suaves y ligeras preparadas con mermeladas de producción propia y como no, el jamón del carso por el que el restaurante era tan visitado (igualmente, de producción propia).

Nos damos cuenta de cuanto es poco lo que les hemos enseñado en este post, la gastronomía eslovena es mucho más que esto y solo espero que este artículo les sirva como una pequeña introducción a la comida de ese país. Nosotros de seguro queremos volver por más.

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