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Qualche giorno fa la violenza nelle strade ci toccò da vicino in maniera personale. Il miglior amico di mio marito è stato aggredito nella metropolitana, a solo qualche passo da un posto di vigilanti, i quali erano così presi dalle loro chiacchiere che non se ne sono neanche resi conto,  anche se il nostro amico chiedeva aiuto mentre si copriva la testa dei colpi di quel pazzo.

La persona che aggredì Antonio doveva aver avuto una brutta giornata, sicuramente lo stress è stata la causa scatenante della sua reazione violenta, altrimenti deve essere un pazzo per pensare che si può andare in giro a picchiare la gente solo perchè ti ha urtato in un vagone pieno di gente nella metropolitana.

Tu non ci credi. Dalla negazione passi alla rabbia e da questa alla paura al renderti conto che può accadere a chiunque. Anche a tuo marito che prende la stessa metrò e che magari solo per pochi minuti non si è trovato con la stessa persona, nella stessa stazione e subire la stessa aggressione.

Ma sai una cosa? Può succedere a chiunque.

In un tentativo per dimenticarci di tutto questo e sapendo che al nostro amico piacciono tanto le castagne,  organizziamo insieme a lui e la sua famiglia a passare una giornata racogliendo castagne a Canepina, che precisamente in questi giorni sono iniziati i festeggiamenti per la giornata della castagna e trovi dappertutto ristoranti che offrono menu a base di castagne, castagne arrostite per le strade, cantine che vendono birra a base di castagne e passeggiate ai castagneti municipali.

Una vera oasi di pace e sole a qualche chilometro da questa selva chiamata Roma.

E così, mentre raccoglievamo le castagne in quella giornata fredda ma con un sole meraviglioso, mi rendevo conto di quanto siamo fortunati. Di stare insieme, di avere amici stupendi, che ci basta una semplice giornata di sole, amici e castagne per essere felici e sentirci vivi.

La sera, mentre tornavamo a Roma, mi ricordavo di questo post, di tanti anni fa, quando insieme a loro e altri amici raccoglievamo castagne sul ciglio di una vecchia strada. Così lontani dal pensiero che un giorno uno di noi avrebbe subito un’aggressione per le strade.

Polentine con cioccolato bianco e salsa di castagnes ~Riceta “La Cucina Italiana” -Oct

  • 500gr di latte intero
  • 300gr di castagne lessate
  • 200gr di panna fresca
  • 130gr di cioccolato bianco
  • 140gr di zucchero di canna
  • 20gr di acqua
  • 70gr di farina di mais
  • 1 uovo + 1 tuorlo
  • 20gr di cognac
  • 40gr di cointreau
  • 1 arancia
  • 1 stecca di cannella
  • 1/2 limone
  • 4 cucchiai di zucchero di canna

Portate a ebollizione il latte con 100gr di panna e la stecca di cannella.

Spezzattate il cioccolato in una caseruola, poi unitevi la farina di mais e 80gr di zucchero. Aggiungete il latte bollito e filtrato, portate al fuoco e dal bollore cuocete sulla fiama per 15min mescolando sempre (polentina).

Preparate un caramelo leggero con 60gr di zucchero e 20g di acqua. Versatelo ancora caldo sul fondo di 8 stampini.

Battete il uovo e il tuorlo in una ciotola insieme alla panna. Versatelo e mescolatelo alla polentina e cucinate per altri 2-3 min.

Togliete dal fuoco e distribuite la polentina sugli stampini e lasciate raffreddare, poi mettetelo in frigo per qualche ora (due bastano).

Preparate la salsa di castagne caramellando in una padella antiaderente 4 cucchiai di zucchero di canna mescolandolo con mezzo limone infilzato su una forchetta.

Quando il caramello iniziarà a prendere colore, bagnate con il succo dell’arancia e continuate a mescolare fino che non si scioglerano i grummi che si sono formati.

Aggiungete il cognac e il contrieau e fiammeggiate. Aggiungete anche le castagne a cucinate a fiamma media per altri 1-2min. Spengete e lasciate intiepidire.

Sformate le polentine e servitele bagnate con la salsa ancora tiepida.

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Hace unos días la violencia en las calles nos tocó de una manera muy personal y cercana. El mejor amigo de mi marido fué agredido en una estación del metro, a solo unos cuantos pasos de la caseta de la polícia, los cuales estaban tan enfrascados en su conversación (debe haber sido algo MUY importante) que no se dieron cuenta siquiera que nuestro amigo estaba pidiendo ayuda mientras se cubría lo mejor que podía de los golpes del loco que lo agredió.

La persona que agredió a mi amigo, debe haber tenido un día muy duro, el estrés seguramente fué inaguantable en el transcurso del día o simplemente debe haber estado loco como para pensar que se puede ir por la vida pegándole a la gente solo porque te dieron un empujón en un metro lleno de gente.

Tu no lo crees. De la negación pasas a la rabia y de ésta al miedo al darte cuenta de que le puede pasar a cualquiera. Incluso a tu marido que toma el mismo metro y que tal vez fué cuestión de minutos para no encontrarse con esa misma persona, en la misma estación y sufrir la misma agresión. Pero ¿Sabes qué? Le puede pasar a cualquiera.

En un intento por abandonarnos a un poco de alegría después de todos esos días de miedos, rabia y tristezas y sabiendo que a nuestro amigo le encantan las castañas, organizamos con él y su familia ir a recoger unas cuantas a Canepina, que precisamente en estos días está festejando su Feria de Castañas y encuentras por todas partes restaurantes que ofrecen menús a base de castañas, castañas asadas en las calles, cantinas que venden cerveza a base de castañas y paseos a los castañales de los alrededores. Un oasis de paz y sol a unos cuantos kilómetros de esta selva llamada Roma.

Y mientras recogíamos castañas en ese día tan frío con ese sol maravilloso, me daba cuenta de cuanto somos afortunados. De estar juntos, de tener amigos tan estupendos, de que aún nos baste un simple día lleno de sol, amigos y castañas aunque haga frío para ser felices y sentirnos vivos.

Por la tarde (ya muy tarde), mientras regresábamos a Roma en el carro, me acordaba de este post, de tantos años atrás, donde el mismo amigo, junto con otros y nosotros mismos, recogíamos castañas a las orillas de una vieja carretera, tan lejanos de pensar que un día uno de nosotros iba a sufrir una agresión en la calle y que para ‘olvidarla’ nos íbamos a lanzar a pasar un espléndido día de sol, frío y tantas risas y castañas.

Polentinas con chocolate blanco y salsa de castañas ~Receta “La Cucina Italiana” -Oct

  • 500gr de leche entera
  • 300gr de castañas hervidas
  • 200gr de crema (nata)
  • 130gr de chocolate blanco
  • 140gr de azúcar morena
  • 20gr de agua
  • 70gr de harina de maíz (de la que se usa para hacer polenta)
  • 1 huevo + yema
  • 20gr de cognac
  • 40gr de cointreau
  • 1 naranja
  • 1 varita de canela
  • 1/2 limón
  • 4 cdas de azúcar morena

En una cacerola poner a hervir la leche, 100gr de crema y la canela. En una cacerola aparte poner el chocolate blanco en trozos, 80grs de azúcar y la harina de maíz. Agregar poco a poco la leche pasándola por un colador y apenas comience a hervir bajar el fuego y cocinar por 15min removiendo constantemente (polentina).

Preparar un caramelo ligero con 60gr de azúcar y 20gr de agua. Vaciarlo cuando aún está caliente en 8 moldecitos para flan (o en los moldes que prefieran).

Batir el huevo y la yema con el resto de la crema y temperar la mezcla en la polentina, cocinando por otros 2-3 min. Distribuir la polentina en los moldecitos y dejar enfríar. Poner en el frigo por 2-3hrs.

Preparar la salsa poniendo a caramelar 4 cdas de azúcar morena mezclandola con el limón ensartado en un tenedor. Cuando el caramelo iniciará a tomar color, agregar el jugo de la naranja. Continuar a mezclar para deshacer los grumos que se habrán formado. Agregar el cognac y el contrieau y flamear por un poco. Agregar las castañas y seguir la cocción por 1-2 min. Apagar y dejar entibiar.

Desmoldar las polentinas y bañar con la salsa de castañas tibia antes de servir.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.