Hablar del amor que sentía mi suegro por mi suegra no es fácil. Porque hoy en día un amor así es bastante raro. Como un animal en extinción.
La mayoría de las veces la gente que no nos conoce cree que me estoy inventando una historia o que exagero al hablar del amor que existía entre mis suegros.

Mi suegro conoció a la madre de Max cuando eran muy jóvenes. Él trabajaba manejando un autobús urbano y mi suegra era una chica de casa normal, que había estudiado para maestra y cuidaba de sus padres como era común en esos tiempos.
Tan solo después de tres meses de conocerse decidieron casarse. Cosa bastante inusual en esos tiempos donde los noviazgos duraban una eternidad y para casarse había que contar con la aprobación de la familia de ambos.

Cuando conocí a los padres de Max creí que había caído en una de esas familias que solo se ven en las series americanas, donde todo es sonrisas y cuando existe un desacuerdo se arregla normalmente con una disculpa y un abrazo.
Provengo de un país donde el machismo y los malos hábitos de los maridos están a la orden del día, así que el hacer parte de esta familia fué (y es) para mi toda una experiencia maravillosa.

Hace unos días leía en el blog de una amiga como se sentía triste porque su marido había dejado de tener detalles para ella, pero lo que más me sorprendió y me dejo sin palabras fué que en los comentarios algunas de sus amigas dijeron cosas como: No me sorprende, mi marido es igual. Acostúmbrate porque todos son así. Todos los hombres hacen lo mismo una vez casados. Etc, etc.
¡No!, absolutamente no. No todos son así y no creo que mi amiga tenga que resignarse solo porque la mayoría piensa que los hombres no tienen remedio. No me extraña porque algunas personas piensan que el matrimonio es la tumba del amor.

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Regresando a mis suegros. El padre de Max siempre fué detallista con mi suegra. Le llevaba el desayuno todos los días a la cama (como hace Max conmigo), la tomaba de la mano siempre que paseaban por la calle y durante casi diez años la llevó a bailar todos los sábados, a pesar de que para él no era tan divertido, sabía que a ella le encantaba bailar y solo eso le bastaba.
Algunas veces mi suegra no podía dormir, por lo que él le daba masajitos en la espalda hasta que ella caía rendida. Max me canta o me cuenta historias, aún cuando tenga que levantarse temprano al día siguiente para ir a trabajar.

La llamaba Lina o Lela (mi suegra se llama Maria Luisa), jamás lo escuché llamarla por su nombre. Max me llama amore y en una ocasión que me llamó por mi nombre quedé en tal estado catatónico que creo lo asusté mucho porque no lo ha vuelto a hacer.

En las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe. Y así fué. No es todavía un año que mi suegro nos dejó, pero a pesar de todo el dolor y todas las lágrimas que eso nos causó. Soy feliz de haberlo conocido porque no solo me trató siempre como una hija más, sino que me enseñó que el verdadero amor existe y que está al alcance de todos.

Esta entrada va por ti babbo, porque sé que te bastaba un plato de espagetis al aio-oio-e peperoncino al día para hacerte feliz.

Hace unos días que paseábamos por el mercado, pasamos por uno de los negocios que vende pasta fresca y Max vió algo que le recordó a su niñez. Los cuadritos de pasta.
Mi suegra se los preparaba a sus hijos solamente con caldo y algunas veces le ponía también algunos guisantes. Fué como una revelación.
Decidí pues, de darle una sorpresa a mi marido preparándole los cuadritos de pasta con guisantes y de subir una entrada sobre como preparar y cortar algunos tipos de pasta fresca. Cuando me vió que estaba cortando la pasta a cuadritos pequeñitos, se le iluminó la cara y solo dijo: ¡Cuadritos de pasta en caldo!. Que fácil es hacer feliz a los hombres de esta familia.

Esta entrada está hecha solo en base a la pasta fresca al huevo. Después escribiré otra para la pasta al tomate, a las hierbas, a las espinacas, etc. Pero esta es solo pasta al huevo.

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Pasta fresca al huevo:

400g de harina (pueden usar 50% grano duro y 50% grano tierno)
4 huevos

Poner la harina en forma de volcán sobre la encimera donde se amasará la pasta. Poner directamente los huevos dentro del huequito del volcán (1) y revolverlos con la ayuda de un tenedor. Comenzar el amasado suavemente hacia en interno. Continuar el amasado alrededor de 10 minutos, si es necesario agregar cucharaditas de agua tibia hasta que tengamos una masa compacta y lisa.
Hacer una bola, envolver en una película de plástico y poner a reposar la masa en un lugar seco y fresco.
Ahora será el momento de extender la pasta.
Primero aplanaremos la masa un poco con la ayuda de los dedos, haciendo una ligera presión, luego usaremos el rodillo para empezar a trabajarla (2).
Para extenderla la mejor forma es hacer presión en la parte baja de la pasta con una mano y con la otra correr el rodillo hacia afuera, teniendo en cuenta que cuando se presiona hacia afuera se debe hacer una fuerte presión, mientras cuando el rollido regresa hacia dentro se debe disminuir de presión (3).
Seguimos extendiendo hasta que logremos una lámina de más o menos de uno a medio milimetro de espesor. Suena díficil, pero es posible (4 y 5).

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CORTE
Ahora pasaremos a la parte más divertida. El corte. Aqui depende que tipo de pasta quieren hacer, si  pasta corta o larga, rellena, etc.
Comenzamos con uno de los más comunes: Pasta en formato largo.
Enharinamos muy bien por ambas partes nuestra lámina de pasta. La doblamos en dos (1) y luego repetimos la operación hasta obtener un rectángulo angosto (2). Cortamos en forma vertical. 2-3mm para los tagliolini, 5-6mm para las tagliatelle y 1.5-2cm para las pappardelle.
Esta es una manera muy fácil y práctica de cortar la pasta porque nos permite de desenrollarla de una manera veloz, como se muestra en las fotos, metiendo un cuchillo o el mango de una cuchara por debajo y a la mitad de nuestra lámina de pasta y enseguida tirar hacia arriba, logrando que la pasta se desenrolle practicamente sola (3 y 4).

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A continuación les pongo una serie de fotos sobre diferentes maneras de cortar la pasta. Recuerden que existen muchas más y que si queremos verlas todas (o casi todas) basta que vayamos a la página que wikipedia tiene dedicada a los diversos formatos de pasta fresca.

Farfalle, farfalline (mariposas):
Cortar un rectángulo de 4.5cm x 2.5cm. Cortando la parte más angosta con un cortador dentado. Presionar con los dedos un poco húmedos en la parte central. Si hacemos las farfalline para los más chiquitos (¡a los niños les encantan!) basta que cortemos los rectángulos en un formato más pequeño.
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Ravioli:
Ponemos extendida nuestra lámina de pasta y agregamos nuestro relleno como se indica en la foto. Doblamos para cubrir el relleno y luego cortamos en el formato que preferimos, lineal, dentado, circular, cuadrado, etc
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Tortellini:
Cortar un cuadro de 4×4. Poner el relleno en medio (1). Cerrar por mitad (2). Presionar un poco con los dedos en cada esquina (3). Enrollar en el dedo índice dándole la forma de anillo (4 y 5).
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Trofie:
Este tipo de pasta es típica de usar con el pesto genovés y es de lo más sencilla de hacer. Primero hacemos una bolita del tamaño de un guisante (1). Luego frotamos como si nos estuviéramos lavando las manos (2). De ahi el nombre de esta pasta que deriva del genovés: strufuggiâ – strofinare = frotar.
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Si se preguntan: Y ¿Qué hago con los sobrantes? ¡Los maltagliati! (malcortados), son buenísimos con frijoles y un chorrito de aceite de oliva o con un jugo de tomate y albahaca. La opción está a ustedes.
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Consejos~

Preparación:

  • La consistencia de la pasta después de cocida dependerá del tipo de harina que usen. Una dosis completa de harina de grano duro hará que la pasta sea un poco más “rasposa” y al dente, mientras que si usan harina de grano tierno en su totalidad obtendrán una pasta un poco más suave. Prueben diferentes tipos de harina y combinaciones (50%-50%, 40-50, 30-70, etc) y usen aquella que sea mejor para sus gustos.
  • Es mejor si usamos un banco de trabajo (encimera) con la superficie de madera y si es uno bastante usado, mejor, ya que son los poros de este los que le darán una ‘rasposidad’ más marcada a la pasta.
  • Por la misma razón, es preferible usar un rodillo de madera.
  • Es necesario usar harina en el momento de estirar y cortar la pasta, para evitar que se pegue entre sí.

Conservación:

  • Para conservar la pasta que ha sido cortada en un formato largo (tagliatelle, spaghetti, etc), lo mejor es espolvorearla muy bien de harina, ponerla en un contenedor de plástico con tapa y meterla al frigo. Esto evitara que se pegue entre si y se rompa. Dentro al frigo podemos dejarla de dos a tres días.
  • Si desean conservarla por más de tres días lo mejor es ponerla a secar en un lugar fresco y seco ya que el si la dejan en frigo por más tiempo pueden correr el riesgo de que se formen hongos.
  • Si queremos conservar pasta rellena o corta (tortellini, ravioli) podemos congelarla directamente en bolsas después de preparada. Si por el contrario deseamos congelar pasta larga, podemos hacer nidos y secarla un poco antes de ponerla en el congelador (1 y 2).

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Cocción:

  • Por mucho que nos atraiga la idea de agregarle ingredientes al agua cuando cocemos nuestra pasta, creánme, el sabor y consistencia pierde un poco cuando nos ponemos gourmet y agregamos ingredientes como: aceite, laurel, ajo, romero, etc, etc, etc. Agua y sal son los únicos ingredientes que usan en Italia a la hora de cocer la pasta. Ya se encargará la salsa de darle un sabor delicioso.
  • Es mejor dejar en reposo la pasta dos o tres horas antes de cocerla, para evitar que se deshaga apenas toque el agua hirviendo.
  • Usen una olla grande y con suficiente agua para cubrir bien la pasta. 1lt de agua por cada 100gr de pasta sería lo ideal.
  • Para acelerar el momento de ebullición del agua lo mejor es tapar la olla y no agregar la sal al inicio.
  • El agua debe hervir antes de echarle la pasta, si lo hacen antes corren el riesgo que la pasta se cocine demasiado y se desbarate, además de que resulte no grata a la vista, por no decir al sabor.
  • Apenas el agua comience a hervir, echen la pasta y agregen la sal. No tapen de nuevo la olla ya que pueden provocar la salida del agua o la extra-cocción de la pasta.
  • Eviten de girar la pasta con movimientos bruscos para no romperla. Es suficiente con hacerlo solo de vez en cuando para evitar que se pegue pero siempre con movimientos suaves.
  • Al contrario de la pasta de paquete (pasta seca), la pasta fresca para lasaña no debe pasarse por agua caliente como preparación, va directamente cruda ya que tiene un tiempo de cocción bastante veloz.
  • El tiempo de cocción depende de gustos, yo soy una amante de la pasta al dente por lo que normalmente la dejo de 3-4 min, es decir, suave por fuera y firme dentro.
  • Si deseamos parar la cocción de una manera rápida (cuando por alguna razón se nos pasa el tiempo de cocción), basta que agregemos una taza de agua fría apenas quitamos nuestra pasta del fuego.
  • Pueden cocer la pasta directamente en el jugo si este es bastante caldoso.

Buon appetito a tutti!

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.