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La simplicidad de las cosas. Un desayuno a veces significa solo eso: La primera comida del día. Otras veces es algo más: Es compartir y disfrutar.

Este año Cappuccino Factory ha empezado con el pié derecho y he tenido un montón de proyectos que me han alegrado los días (y me los han llenado de trabajo). Lo que empezó como algo tibio, tímido y temblenque se ha transformado en algo que me ha dado mucha satisfacción. ¡Y diversión!.

Me ha ayudado a conocer personas más directamente, a tener contacto con ellas y conocerlas un poco, sus gustos, sus sueños y sus satisfacciones. Ha sido como el empezar a ir a una escuela nueva donde llegas con timidez y hasta el presentarte te hace sentir mariposas en el estómago y las piernas de trapo.
Pero luego descubres que no hay nada que temer y que en realidad los demás también tienen ganas de conocerte. De aceptarte. De participar en algo de divertido.

Cada vez que envío el enlace del boceto a alguien me tiemblan las manos: ¿Le gustará? ¿No le gustará? ¿Lo cambiará todo?. Luego me doy cuenta de que la otra parte lo único que quiere es que alguien entienda sus gustos y eso a veces no es fácil.

Nunca dije que lo fuera. Es más, puede ser todo un reto algunas veces.  Quiero un color romántico -te pide tu cliente-. Y tú ya te ves exprimiéndote el seso para entender que diablos quiere decir “romántico” en el contexto de esa persona. Pones corazoncitos porque a ti lo único que te parece romántico es eso y resulta que a lo que se refería tu cliente es simplemente a un color tenue.

¿Frustrante? Si. Sobre todo porque lo único que quieres es acontentar a esa persona y el no poder hacerlo hace que te jales los pelos hasta quedar calva. ¿Aburrido? Nunca. En este trabajo lo último que puede pasar es que te aburras.
¿Satisfactorio? A rabiar. El saber que tus clientes a veces regresan por más es prueba absoluta de que les ha gustado trabajar contigo -por cuanto puedas parecer neurótica-

Mi marido cumple años el próximo jueves y hemos decidido irnos a Istanbul a relajarnos mientras caminamos por el gran bazar, ver la danza del vientre y comer el mejor kebab del mundo.
A causa de esto tuve que sacar adelante algunos proyectos viejos (y nuevos) todo el fin de semana pasado.
Ayer por la noche mientras Max se veía un partido de fútbol por Streaming a eso de las 10:00pm, yo al lado tecleaba mi computadora y daba los toques finales a dos instalaciones contemporáneamente.

Hoy por la mañana hubiera querido levantarme más temprano, hacer un abundante desayuno por una vez en la vida y llevárselo a mi marido a la cama, quien está de vacaciones oficialmente desde ayer. En vez de eso, vine a revisar mi email y ahora mismo me dispongo a regresar a la cama con solo una bandeja de café, pan toscano tostado y mermelada de naranja (su favorita).

Pretendo (y espero) pasar el resto del día ahi. Mirando viejos capítulos de Dharma y Greg, ordenando una pizza y… lo demás se los dejo a la imaginación.

PAN TOSCANO:

  • 500g de harina 0 (de fuerza)
  • 6g de levadura fresca
  • 200ml de agua

Para la biga:

  • 350g de harina 00
  • 5g de levadura fresca
  • 200ml de agua tibia

Hacer primero la biga:
Mezclar la levadura en un poco de agua, poner la harina en volcán sobre la mesa de trabajo y amasar todos los ingredientes velozmente. Dejar reposar en un contenedor grande y tapado en un lugar tibio por 24hrs.

Al día siguiente poner los 500g de harina cernida en la mesa de trabajo, agregar la biga y los 200ml de agua donde habrán mezclado la levadura y trabajar la masa por poco tiempo,el necesario para que se unan los ingredientes. Dejar reposar la masa en la misma mesa cubierta de un telo de cocina limpio, por unos 40-60min.

Cortar la masa en dos o tres partes y hacer los panes dándoles la forma alargada y deseada con las manos. Ponerlos en una charola para horno enharinada, espolvorearlos con un poco de harina y dejar reposar por alrededor de 1h o hasta que doblen el tamaño.

Calentar el horno a 220° y hornear los panes por 15min (yo lo hago uno a la vez). Reducir a 180° y hornear por 30min. Quitar los panes de la charola y ponerlos en la parrila. Hornear por otros 15min a manera que pierdan la humedad.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.