Hace unas semanas me llamó a mi casa una amiga. Con voz ensoñadora y en un susurro que no sabía yo si era a propósito o le estaba comenzando un ataque de asma, me contó algo que me gustaría compartir no por la situación ridícula con la que empezó, si no por ese final inesperado y lleno de sorpresa que nunca se imaginó y que hasta el día de hoy la mantiene con una sonrisa ancha cada vez que se acuerda de esa ??fatídica?? noche. Unas semanas antes, había conocido por medio de un chat a uno de ...