Noviembre se ha convertido en mi mes favorito. Noviembre es el mes que aloja mi fiesta mexicana favorita, en noviembre pisé por primera vez el suelo de Praga (la ciudad europea que prefiero), pero sobre todo, hace ocho años, una tarde fría de noviembre llegué a Roma con la intención de pasar unas semanas al lado del amor de mi vida.
Y noviembre me atrapó, y Roma me atrapó, y la familia de Max me atrapó. Y las semanas se convirtieron en meses y los meses en años.

Pero aún no dejo de sorprenderme cuando alguien me hace la misma pregunta que he escuchado a lo largo de estos años:

¿No extrañas tu vida en México? Mi respuesta es siempre la misma: Si, tanto. Pero si me dijeran que en este momento tengo la oportunidad de regresar atrás y darle otro giro a mi vida creo por cuanto mi decisión pudiera ser diferente, acabaría siempre en el punto exacto donde me encuentro ahora: Viviendo en Roma con Max. Casados o de amantes, con hijos o sin ellos. Querría que fuera exactamente como ahora: En nuestro pequeño apartamento compartiendo una vida juntos.

Y querría también, estar sentada a la mesa comiendo melanzane al funghetto. Aún cuando si por algún caso de la vida, un napolitano llegara a este sitio y viera mi versión de melanzane al funghetto seguramente me reportaría a Blogger y pediría de cerrar mi blog -por aquello que esta receta tiene tantos cambios de aquella original-, prefiero por sobre todas las cosas esta versión, que en la original tienes que freír las berenjenas y agregarle tomate -hay quienes son más aventureros y hasta un puñado de parmesano le agregan-.

Una cosa es cierta, albahaca, tomillo, perejil e incluso yerbabuena. Cualquiera de estas hierbas se acopla perfectamente a las berenjenas. Yo me he decidido por el tomillo, visto que la yerbabuena y la albahaca en este periodo escasean un poco.

Como decidan prepararlas, al horno o fritas, con tomate o sin. Un buen pedazo de pan es requerido, que sin el ¿Cómo harán para limpiar el plato?.

Melanzane al funghetto – Berenjenas al hongito

  • 750g de berenjenas
  • 40g de aceite extravirgen de oliva
  • 2 dientes de ajo sin alma (sin la parte del centro), cortados a la mitad
  • 4 cucharadas de vinagre balsámico de Módena
  • 1 puñado de tomillo fresco
  • sal

Lavar y cortar las berenjenas en cuadros, ponerlas en un recipiente y agregarles la mitad del aceite de oliva, los ajos, el vinagre y finalmente un poco de tomillo fresco. Dejar reposar por al menos media hora. Calentar el horno a 180°. Agregar un poco de sal a las berenjenas, girarlas un poco y ponerlas en una charola previamente cubierta de papel para hornear. Hornear por 15min o hasta que estén al dente (cremositas de la pulpa y un poco duras de la piel). Sacarlas y dejarlas enfríar. Al momento de servirlas rociarlas con el resto del aceite de oliva y un poco más de tomillo fresco.
Frías se aprecia mucho más el sabor y son buenísimas para acompañar la carne de la cena o como plato único en el almuerzo.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.