Prepárense una buena taza de té, pónganse cómodos en sus mejores pijamas y disfruten de este paseo virtual que una mexicana enamorada de su tierra les comparte.

Estuve unas semanas en mi México lindo y querido y es momento de la nostalgia al “hojear” las miles de fotos que me traje. Disfruté de mi fiesta favorita (Día de Muertos) y ahora, mientras aún puedo sentir en el paladar los sabores de mi tierra, les quiero contar un cuento lleno de imágenes y colores como solo en mi país podrán encontrar:

Cd. de México

Otra vez a recorrer a pié la avenida Reforma desde nuestro hotel hasta el Castillo de Chapultepec donde disfrutamos de los preciosos murales que alberga. Otra vez a caminar por el centro histórico. Otra vez aspirar el mismo olor de garnachitas en el mercado de Coyoacán. Otra vez la ciudad con sus contrastes.

Como siempre, la Cd. de México ofrece mucho y variado, una ciudad tan llena de contrastes donde encontrarás diversión para todos los gustos y edades. La seguridad es algo que tener en cuenta y es importante de recordar de siempre tomar taxis de sitio/base, en el aeropuerto hay varias agencias que venden los tickets basados en zonas, mientras que en los hoteles pueden solicitarlos en la recepción y luego pedir un número donde puedan llamarlos desde cualquier zona donde se encuentren.  No se expongan en zonas peligrosas (Tepito, Garibaldi, por nombrar algunas) y sean prudentes, de ahí en fuera las zonas turistícas son bastante seguras y disfrutarán de esta hermosa ciudad.

En el DF vimos además a dos amigas estupendas con las cuales difrutamos de horas y horas de charla, comida rica y mucho chismeo! Nancy, Angie, fué un placer el haberlas visto y echarnos esa platicadita tan sabrosa.

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Texcoco

Nuestro pequeño tour por la Rep. Mexicana empezó cuando nuestros amigos Rox y Agus pasaron a recogernos para irnos a pasar unos días a Texcoco a la casa de la madre de Agus quienes nos recibió como reyes, a pesar de ser la primera vez que nos veía, la verdad es que no tengo palabras para agradecer todas las atenciones que tuvieron para con nosotros, no solo nos hospedaron y alimentaron durante nuestra estadía sino que nos llevaron a lugares que nos encantaron y de los cuales yo al menos no tenía ni idea de que existían.

Flavio (el hermano de Agus) nos llevó al Ex Convento de Acolman y al Ex Convento de San Nicolás de Bari en Oxtotipac el cual a pesar de estar cerrado se las averiguó para que nos dejaran entrar y conocer rapidito el lugar. Nos llevó además a conocer Papalotla donde visitamos una casa que dicen produce el mejor pulque de la zona, así Max lo probararía y nosotros comenzararíamos a ambientarnos para la comilona que nos esperaba.

Texcoco es famoso por su barbacoa la cual es un plato de carne (puede ser oveja, cabra, res, conejo, venado, etc) Cocinado lentamente al vapor entre pencas de agave en un horno bajo tierra y que se sirve con tortillas hechas a mano, salsas varias, cebolla y cilantro. Una delicia. Disfrutamos además de tlacoyos y consomé los cuales son imperdibles y muy tradicionales de la zona.

Además, la esposa de Flavio nos llevó a conocer la maravillosa Universidad de Chapingo donde dentro de su capilla se pueden apreciar unos murales de Diego Rivera preciosos. La verdad es que les recomiendo muchísimo que si van al DF den un salto a esta universidad solo para visitar dichos murales, no se arrepentirán. Fotos no tengo porque dentro de la capilla no se permite tomarlas pero pueden visitar este link para ver una muestra de lo que encontrarán ahí.
El último día fuimos a visitar la Ex Hacienda Molino de Flores donde su capilla del Señor de la Presa nos cautivó completamente y donde Agus pasó su niñez corriendo entre las ruinas del lugar (su abuelo vivió en dicho lugar haciendo las veces de guardián).

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Y con esto nos despedimos de Texcoco y emprendimos nuestro viaje hacia nuestro siguiente destino. Desde aqui les quiero dar las gracias enormemente a doña Celia por todas sus atenciones, mejor anfitriona que ella no pudimos haber tenido y nos fuimos con la panza llena y el corazón contento por todas las delicias con las que nos consintió mientras estuvimos en su casa. También gracias a Flavio y su esposa por sus visitas guiadas, las risas compartidas y los tequilitas que nos invitaron en su casa.

Puebla

Puebla nos recibió con un cielo hermoso, calles llenas de historia y desafortunadamente para Max, ya sin Chiles en Nogada! Que le vamos a hacer, el plato más típico del lugar se le vuelve a escapar a mi marido por la enésima vez. Aún así Puebla tiene gastronomía que ofrecer y sitios que visitar dentro y fuera de la ciudad. Para empezar nos esperaban ya en casa de una amiga de Roxana a comer enchiladas de mole poblano y huazontles (una hierba mexicana) con quesito y salsa de tomate, y de ahí en adelante fué un disfrute al paladar con la variedad de comida que nos ofreció México en este viaje.

En Puebla nos hospedamos los cuatro en un hotelito a solo dos pasos de la Catedral el cual nos ofrecía una vista estupenda desde la terraza y donde por cierto les recomendamos ampliamente. Esta ciudad ofrece mucho y tres días no fueron suficientes para conocerla completamente ya que también sus alrededores son imperdibles, por tal motivo decidimos de visitar solo lo que pudiéramos y acordamos de regresar la próxima vez que estuviéramos en México; además, por motivo de las fiestas (Día de Muertos) algunos lugares como la Biblioteca Palafoxiana estaban cerrados y nos desacomodaron los planes, pero aún así pudimos dar una probadita de lo que ofrece la ciudad y sus entornos, entre otras cosas estuvimos en la Catedral, El Templo de Santo Domingo con su Capilla del Rosario, la zona arqueológica de Cholula y naturalmente la iglesia de Santa María Tonanzintla a la cual llegamos cuando estaban cerrando y el guardia nos dejó entrar de carrerita, esta última iglesia es de no perderse pues es única en su género, para muestra, he aqui un fragmento de Wikipedia:

El decorado del interior del templo corresponde al estilo barroco indígena o barroco novohispano, consistente de una exuberante decoración con motivos indígenas, tales como ángeles con penachos de plumas, con guirnaldas de flores, con atuendos de caballero águila y con rasgos indígenas, frutas y plantas. Todo esto muestra una mezcla entre el mundo prehispánico y el mundo cristiano.

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Nos despedimos de Puebla no sin antes ir al Mercado el Parián a comprar algunas piezas de Talavera y recuerditos para amigos y familiares. Con el corazón acongojado por dejar tan hermoso lugar prometimos regresar y nos consolamos inmediatamente con la idea de que nuestra siguiente meta nos esperaba con mucha tradición, color y gastronomía.

Oaxaca

Oaxaca fué desde el inicio nuestra meta más esperada y planificada, pasar el Día de Muertos en dicho lugar significa empaparse de un poco de la cultura de México, conocer más sus habitantes, costumbres y tradiciones. En Oaxaca ya nos esperaban unos amigos de Rox y Agus quienes no solo nos brindaron su valiosísima guía, sino que nos trataron (como es costumbre) de maravilla!.

Mitla, Ruta del Mezcal y Teotitlán del Valle

La zona arqueológica de Mitla es una de las experiencias imperdibles que ofrece Oaxaca. Nosotros fuimos un poco tarde (a eso del mediodía) y la verdad es que el sol casi me hace desfallecer del calor, pero en general el paseo estuvo lindo. Lo único que les recomiendo es que lleven bloqueador solar y un buen sombrero para cubrirse del sol y no dejen de probar las ricas nieves que venden en las afueras de la zona para refrescarse un poco (la de nance/nanche está genial!).

Después de Mitla tomamos lo que llaman la Ruta del Mezcal donde por la carretera se va uno parando en las diferentes destilerías donde se realiza esta bebida la cual se consume con sal de gusano y un gajo de naranja (o limón) además de las particulares botanitas que ofrecen con cada prueba: chapulines enchilados, cacahuates tostados, ajos asados, etc. Vayan preparados, el mezcal pega fuerte y hay tantas variedades que al final termina uno sin saber siquiera como se llama, pero sobre todo: Lleven conductor asignado si quieren disfrutar de esta experiencia.

Una vez decidido el Mezcal que íbamos a comprar y con varias copas dentro nos dirigimos al pueblo de Teotitlán del Valle donde además de apreciar una bellísima iglesia fuimos a parar dentro una pequeña fábrica familiar de textiles donde nos mostraron la técnica que usan para pintar la lana así también como los diferentes tintes naturales que utilizan y como los obtienen.

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Monte Albán y Convento de Cuilapan

Visitar Monte Albán era sin dudas la meta más esperada de Max, es cierto que anteriormente ya había estado en otras zonas arqueológicas grandes (por ejemplo Teotihuacan), pero Monte Albán también tiene su parte mágica. Al igual que Mitla, hay que ir bien preparados para el sol y de ser posible temprano por la mañana (lo abren a las 8am). Los guías se hacen pagar muy poco ($200 MXN por grupo) y la entrada alrededor de $60 MXN. Los domingos la entrada es gratuita a todos los nacionales.

Después de la visita a Monte Albán pueden dirigirse hacia el Convento de Cuilapan el cual queda muy cerca. La visita les llevará a lo mucho una hora y media y de ahí pueden irse a comer al pueblito donde encontrarán comida típica a buffet.

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La ciudad

Oaxaca tiene mucho que ver y disfrutar y les aseguro que no se van a aburrir un solo momento. Iglesias como Santo Domingo de Guzmán (inventor del rosario y fundador de la orden de los dominicos), galerías de arte y artesanías, callejuelas empedradas por donde pasear mientras se disfruta de una paleta helada de nance, restaurantes típicos donde comer un buen mole oaxaqueño, el zócalo y su catedral, además de color y más color en todas partes hacen de Oaxaca un lugar del cual sin duda te enamorarás. A nosotros nos faltaron días para visitar todo pero esto nos ha dado la excusa perfecta para regresar un día.

Los mercados típicos en la cd. de Oaxaca por su parte les van a ofrecer una ojeadita al ir y venir de cada día en Oaxaca y les van a colorear el iris con tantos y tan brillantes colores. En dichos mercados pueden encontrar de todo -desde chapulines salteados con chile, quesos, aguas de sabores, panes típicos, chiles de un verde inimaginable – hasta  artesanías con colores explosivos y diseños sin igual.

Un tip: El mole en Oaxaca es toda una cultura y hay unas 7 variedades a la par de sabrosas lo que hace casi imposible el decidirse por uno al momento de leerlos en los menús, por lo tanto yo les recomiendo ir a restaurantes donde hay pruebas de mole. Dichas pruebas son gratuitas y te las sirven en pequeñas vasijas de barro junto con tortillas de maíz para que pruebes cada uno de los tipos y entonces si pidas el que más te haya gustado.

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Aguascalientes y Colima.

De Oaxaca nos regresamos una noche al DF a descansar del viaje (en auto) y al día siguiente emprendimos el viaje hacia Aguascalientes donde nuestra intención era quedarnos algunos días para terminar el viaje en Colima (mi estado de origen). Las cosas no salieron como planeadas y debido a problemas familiares tuvimos que adelantar nuestra partida, dejándome solo el tiempo para verme una noche con mi querida amiga Chris e irnos al día siguiente a Colima.

No tomamos muchas fotos de ahí en adelante, quisiera decir que encontré todo bien con mi familia pero no es así. Mi papá está pasando por un momento muy duro y yo lo único que puedo decir es que al menos pude convivir con él y mis hermanos lo más que pude.

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El viaje de regreso a Roma fué uno de los más cansados que haya hecho jamás, no sé si sea que la edad ya hace estragos o que simplemente la situación familiar pesa demasiado al momento. Lo que si sé es que como cada vez que voy a México, dejé un pedacito de corazón en cada rincón en el que estuvimos.

Todas las fotos en este post son tanto mías como de Max que esta vez decidimos de hacer las cosas de manera diferente y mezclarlas todas, puedo decir que me confunde un poco esta cosa pero que al menos me dejó más tiempo con las manos libres cuando visitábamos algún sitio de interés.Para finalizar les dejo un collage del Instagram de Max, como siempre, fué él quien se encargó de postear en tiempo real nuestro viaje por México.

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