Llevo dos días tratando de encontrar las palabras para describir mi viaje a Marruecos. Dos días en los cuales no he podido encontrar absolutamente nada que me permita expresar sin caer en clichès y frases mil veces usadas, lo que realmente significó para mi el encontrarme por esas tierras. Lo único que se me ocurre, como siempre, es invitarlos en un viaje virtual, lleno de imágenes con las que he querido capturar un poquito de la escencia de Marruecos.

Marrakech

Disponíamos de varios días para descansar y conocer la ciudad, desafortunadamente me pillé una infección estomacal que me confinó un día entero en la habitación del hotel y algunos de mis planes se vinieron abajo, de todos modos pudimos visitar los lugares más importantes y sobre todo con la calma debida, el calor en Marrakech después del mediodía y hasta cayendo la noche es tan fuerte que hace pesado un simple paseo por sus calles.

Quisiera poder traerles todas las imágenes que tomé con la mente, decenas de personas que ví y que me quedé con un “ah!” en la boca y la cámara congelada en las manos sin poder inmortalar el momento. Un encantador de serpientes, una chica a la que le están tatuando las manos con hena, un vendedor de agua, un contador de cuentos y camareros en los puestos de comidas invitándote a sentarte en todos los idiomas del mundo. Todos esos personajes que encontrarán en la plaza Jamaa el Fna.

Todas esas fotos mentales no las olvidaré nunca, como los niños en los pueblitos regresando a casa de la escuela, con la mochila al hombro bajo el sol incandescente. Los grupos de hombres fuera de sus casas sentados por tierra viendo pasar la vida delante de sus ojos mientras se quedan ahí, en un pueblito olvidado de la mano de Dios. Las madres trabajando inclinadas en los campos. Los mercados y sus caos, las carnes colgando en ganchos llenas de moscas impávidas. Los vendedores ambulantes bajo el sol, con chucherías que a nadie le interesan y sobre todo, el lento pasar del tiempo.

No les voy a escribir la enésima guía por los lugares de visitar en la ciudad, para eso ya hay muchísimas en papel e internet, lo que les quiero es dar solo un par de consejos desde mi punto de vista y experiencia en dicho país:

  • Si deben viajar en tren de una ciudad a otra, la primera clase es aquella que tiene los asientos más amplios y aire acondicionado en los vagones. Los tickets son realmente económicos, nosotros de Casablanca a Marrakech pagamos aproximadamente 30€ por dos sientos. El trayecto dura 3hrs exactas y los trenes son puntualísimos.
  • En Marruecos no existe la prohibición de fumar en espacios cerrados. Afortunadamente fuman muy poco (o al menos eso ví). Encontrarán que incluso dentro de restaurantes y hoteles la gente fuma sin importarle los demás, aunque a decir verdad con “gente” me refiero a los turistas principalmente.
  • Asegúrense de escojer un hotel o Riad donde se hable al menos inglés. En nuestro hotel solo los meseros en el restaurante hablaban inglés (y algunos español), el resto del personal, incluyendo el de la recepción hablaba solo francés y árabe haciendo la comunicación díficil si no se habla ninguna de esas dos lenguas.
  • Mejor un Riad que un hotel. Yo cometí la tontería de creer que en un hotel estaríamos más cómodos, no fué así, nuestro hotel si bien estaba en una calle estupenda y muy linda, era uno de esos hoteles para grupo, lo que hacía muy díficil el uso de las instalaciones como la piscina, restaurante, etc.
  • Uno de los motivos por los que no escogí un Riad fué que no supe si los que me gustaba tenían o no el baño dentro la habitación, la verdad es que me informaron que casi todos lo tienen por lo que les sugeriría que se organizaran con tiempo y vieran varias opciones.
  • Si bien en otras ciudades el asedio a los turistas es bastante pesado, en Marrakech no es así, taxis, paseos en carrozas y otros servicios ofrecidos pueden ser facilmente declinados con un simple “No, gracias.”
  • Lleven siempre botellas de agua a todos sus paseos, incluso cuando entrarán a museos-palacios, etc. El calor es de verdad agobiante y disponer de un poco de agua es algo que su cuerpo agradecerá.
  • Antes de dejar su país, infórmense sobre que medicamentos tomar en caso de infección estomacal y llévenlos con ustedes. En Marruecos la higiene es casi inexistente en los restaurantes y se podrán dar cuenta que no solo es en los locales callejeros sino que incluso en restaurantes/hoteles de más categoría donde por ejemplo le pides un pancake a la persona que los está preparando y sin reparo alguno lo toma con la mano y te lo acomoda en el plato.
  • Por cuanto invitantes puedan ser los jugos de naranja apenas exprimidos de los puestecitos de las calles, mejor evitar. Los vasos donde los sirven los lavan solo con agua en una vasija a la que jamás se le cambia la misma.
  • Si no les interesa o estresa demasiado el regateo, existen lugares como el Centro de Artesanías donde todo tiene un precio fijo.
  • Cada vez que suban a un taxi el conductor tratará de mil maneras de venderles sus servicios de chofer para visitar la ciudad (lo que si resulta pesado luego de algunos días) o de llevarlos a toda costa a donde “se venden las mejores artesanías”, “la mejor herborestería”, etc,etc. La primera vez terminamos dentro una farmacia bastante lejos de donde le habíamos dicho al taxista que nos llevara. No se volvió a repetir ese error.
  • Los taxis cuestan muy poco pero hay que regatear, solo por pocos segundos. En todo caso si no quieren regatear basta aceptar el precio que les han dado, en nuestro caso siempre mucho más conveniente que los precios italianos.
  • Muchísimas personas (sobre todo comerciantes y taxistas) hablan también español por lo que regatear y acordarse en precios no será tan díficil.
  • Por favor, por favor. No hagan uso de las carrozas de paseo con caballos…tiene que llegar el día que esa actividad (no solo en Marruecos) llegue a su fin.
  • Si bien Marrakech es una ciudad muy segura (hay policías por todas partes), en plazas como Jamaa el Fna es mejor estar siempre atentos a las bolsas, nunca se sabe.
  • Esta es la página de la agencia que nos organizó el tour en el desierto. El guía (Mohad) fué el mejor guía que nos pudo haber tocado, nos explicaba absolutamente todo y respondía a todas nuestras preguntas, se detenía donde le pedíamos y siempre estuvo atento a todas nuestras necesidades. Un tip extra: Si contratan con esta agencia y no han aún reservado hotel, hablenlo con el dueño (Hassan) quien les podrá recomendar algunos de los muchos Riads con los que tienen acuerdos.
  • Mejor contratar una excursión privada, nosotros éramos solo dos con el guía. A menos que no se vaya en grupo grande (con autobús) y con un organizador, cuando los grupos son pequeños (de 4-5 personas) es muy díficil ponerse de acuerdo, como les pasó a nuestros amigos españoles que se querían detener a comer y las otras dos chicas que iban en la camioneta con ellos no querían.
  • No se esperen cosas “originales”, como las tiendas en los desiertos, los espectáculos, etc. A menos que no se visite el interior del país por si solos y sin tours organizados, todo es una montadura, que no por ello menos disfrutable. Si, es hermoso pernoctar bajo las estrellas, pero a la mañana siguiente todos queremos agua caliente para ducharnos y toallas limpias para secarnos.
  • Disfruten su viaje. Organizado o no, es una experiencia que recordarán para toda la vida.

4I2B0609

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.