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Sto per farvi una delle rivelazione più umilliante e ridicola della mia vita. Ma che sia chiaro, lo faccio solamente perchè in questo modo possiate vedere quanto eccitante e perfetta può essere a volte la mia vita. Ok, questo era sarcasmo, ma preferisco specificarlo invece di mettere ridicole faccine alla fine di ogni frase.

Dove eravamo? Ah si, la rivelazione. La scrivo in lettere piccole, perchè cosi qualche lettore distratto passa direttamente alla fine del post e una volta viste la ricetta e le foto, della rivelazione non gli fregherà di meno. ai miei ben 37 anni, sono paurosa fino al ridicolo

Ecco qua. Confessato. Vi è sfuggito? meno male. No? vabbè, allora mi sa che dovrei giustificarmi di qualche maniera.

Sono così paurosa (e contraddittoria) che quando vedo un film di paura mi copro gli occhi durante le scene più paurose, cioè vuol dire che mi perdo l’80% del film.

Vi dicevo contraddittoria, perchè se qualche volta sono sola a casa, mi piace molto vedere i film horror o suspense.

E allora mi terrorizzo da sola. A casa. Senza nessuno che mi difenda dai mostri che abitano sotto il mio letto, nell’armadio e perfino dentro al forno; perchè dovete sapere se a volte i muffin non vengono belli gonfi non è perchè avete sbattuto troppo l’impasto o perchè vi siete dimenticati di aggiungere il lievito. No. E’ tutta colpa dei maledetti mostri che vivono dentro il forno.

E mio marito che brilla per la sua assenza, perchè sono sicura che il suo capo si è messo d’accordo con tutti questi mostri, fantasmi e assassini seriali per terrorizzarmi la notte. E allora gli mette degli orari assurdi che lo fanno rientrare a casa dopo mezzanotte, solo per trovarsi tutte le luci della casa accese. E quando dico tutte intendo TUTTE. Perfino quella del forno che lascio aperto.

E allora mi tocca sopportare, la mattina seguente, tutta la cantilena sul risparmio di energia, che la bolletta arriverà molto cara, blablabla. Perchè a quest’uomo non importa che IO debba abitare in una casa piena di mostri, mentre lui fresco fresco lavora in un aeroporto pieno di luce e gente normale. Senza mostri. Tocca vedere quanto possono essere ingiusti i mariti a volte.

Sono così ingiusti che al mio per esempio non gli importa alzarsi alle 2 di notte (anche se si è addormentato all’una e debba alzarsi alle cinque) solo per accompagnarmi al bagno, che a dire la verità sta a solo 5 metri dalla nostra stanza da letto.

Anche se io penso che lo faccia solo perchè sa che la cantilena del risparmio energetico è solo questo, una cantilena. E che se continua a rompere gli rigiro la frittata e gli faccio notare che consumo la stessa energia sia lasciando le luci accese che usando il forno per fare torte, muffin, lasagne e tutto il resto.

E siccome io preferisco cacciare via i fantasmi lasciando le luci accese, il risparmio lo farò non usando più il forno. E che le sue lasagne se le compri surgelate al supermercato. Que caray.

“Ricetta”:

Fatte la fittatina con qualche cipollina, prezzemolo o come volete. Una frittata è sempre buona comunque sia!

Fatte l’agua de toronja (bevanda di pompelmo) con:

  • Il succo di 5 pompelmi grandi
  • 1/2 tazza di sciroppo semplice (fatto con 1 tazza di acqua e 1/2 tazza di zucchero)
  • 1 tazza di acqua

Mescolate tutti gli ingredienti e mettete in frigo per 1hr. Servite con cubetti di ghiaccio.
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Estoy por hacer una de las revelaciones más humillantes y rídiculas de mi vida. Pero que quede claro, lo hago solamente porque de esta manera pueden ver cuanto excitante y perfecta puede ser a veces mi vida. Ok, eso era sarcasmo, pero para evitar rídiculos emoticons al final de la frase, prefiero específicarlo.

¿Dónde estábamos? Ah si, la revelación. Lo pongo en letra chiquita, igual y así a algún despistado se le pasa y al final del post, una vez vista la receta y las fotos, de la dichosa revelación no le podría importar menos. Ahi va:
a mis buenos 37 añazos soy una miedosa de primera clase

Ahi está. Confesado. ¿Se les pasó? Que bueno. ¿Que no? Ok, entonces creo que me toca justificarme de alguna manera.
Soy tan miedosa (y contradictoria) que cuando veo una película de terror me tapo los ojos durante las escenas más pavorosas, lo que quiere decir que me pierdo el 80% de la película.
Contradictoria les decía y es que algunas veces cuando estoy sola me encanta ver películas de terror y/o suspenso.
Entonces me terrorizo yo sola. En casa. Sin nadie que me defienda de los monstruos que habitan debajo de mi cama, en el closet y hasta dentro del horno, porque ustedes deben saber que si algunas veces los muffins no vienen altos y esponjaditos no es porque batieron mucho la masa o se olvidaron de la levadura. No. Es culpa de los desgraciados monstruos que viven dentro del horno.

Y mi marido que brilla por su ausencia, porque estoy segura, su jefe se puso de acuerdo con todos esos monstruos, fantasmas y asesinos seriales para aterrorizarme en las noches. Y entonces le da unos horarios absurdos que lo hacen regresar a casa a eso de la medianoche solo para encontrarse con todas las luces encendidas de la casa. Y cuando digo todas es TODAS. Hasta la del horno que dejo abierto.

Y luego me tengo que sorbir a la mañana siguiente toda la cantaleta del ahorro de energía, que la boleta vendrá muy cara, blablabla. Porque no le importa que YO tenga que habitar en una casa llena de monstruos mientras él muy campante trabaja en un aeropuerto lleno de luz y gente normal. Sin monstruos. Hay que ver cuanto injustos son los maridos a veces.

Son tan injustos a veces los maridos que por ejemplo al mío no le importa levantarse a las 2 de la mañana (aún cuando se haya acostado a la una y se tenga que levantar a las 5) para acompañarme al baño, que dicho sea de paso, está a solo cinco metros de nuestra habitación.

Pero yo creo que lo hace solo porque sabe que lo de la cantaleta del ahorro de energía es solo eso, una cantaleta y que si sigue fastidiándome segurito que le doy vuelta a la tortilla y le digo que así como gasto energía dejando las luces encendidas, igualmente la gasto usando el horno para hacerle pasteles, muffins, lasañas y todo lo demás.
Y si como yo prefiero espantar los fantasmas dejando las luces encendidas, el ahorro de energía lo haré dejando de hornear. Y que las lasañas se las compre congeladas al supermercado. Que caray.

“Receta”:
Haz tu frittata como más te guste. Yo usé unos cebollines y un poco de perejil, pero vamos, que con las tortillas o frittate no hay nunca pierde, todas son buenísimas!

Agua de toronja

  • el jugo de 5 toronjas grandes
  • 1/2 taza de sirope simple (hecho con 1 taza de agua y 1/2 taza de azúcar)
  • 1 taza de agua

Mezclar todos los ingredientes en una jarra y poner en el frigo por 1hr. Servir con cubitos de hielo.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.