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Si hay una estación del año que trae tanta melancolía esa es el otoño. No sé, serán las hojas de los árboles que se caen y que en cierta parte simboliza un poco la decadencia, será que todos a una cierta edad de nuestra vida nos sentimos decadentes y añoramos la “juventud”. Pero a decir verdad, yo me siento aún joven y creo (y espero) que ustedes también.

Octubre y Noviembre son los meses en que más añoro México. Despertarme a mitad de la noche con la luz de la luna que se filtraba tanto por la ventana de mi departamento que no necesitaba encender la luz si tenía que levantarme a tomar agua. Respirar ese airecito fresco al abrir la puerta y salir de camino al trabajo. Gozarme esos escasos minutos caminando de mi casa a la parada del autobús, con la mente en blanco, solo el aire fresco de octubre, las hojas revoloteando y yo con mis botas para la lluvia. Ah…las tardes de lluvia con una taza de té en la mano.

Llegaba noviembre y con ello mi fiesta mexicana favorita. Día de muertos. Ya, soy consciente que para los europeos esta confesión es un poco macabra. Pero es que de verdad, tendrían que vivir en México para darse cuenta de que no hay nada macabro cuando de festejar la muerte se trata.
Flores de zempasuchil por todos lados, calaveritas, pan de muerto, paseos al Festival de las Calaveras en Aguascalientes, y sobre todo…Catrinas! ah… las Catrinas, con sus vestidos coloridos, sus sombreros emplumados y sus sonrisas sin dientes.

Y con todo y mis nostalgias, me disfruto estos meses también en este “lado del charco”, aún cuando las mañanas son tan frías que parece más bien un invierno temprano que un otoño nostálgico. Me gozo las calles húmedas de Roma, con su tráfico y sus ruidos, la piedra mojada de la Basílica de San Pedro, las avenidas tapizadas de hojas secas, las frutas de la estación…Al fin y al cabo ¡también aquí es otoño!.

Jalea de ciruelas especiada

  • 1k de ciruelas
  • 200g de azúcar morena
  • 10 clavos de olor
  • 2 vainas de vainilla
  • 400ml de agua

Deshuesar las ciruelas y cortarlas en pedacitos. Ponerlas en un recipiente a marinar con el azúcar y la vainilla (abrir las vainas y rascarlas por dentro) por 2hrs. Poner a hervir el agua junto con los clavos hasta que se haya consumido la mitad. Quitar los clavos, agregar las ciruelas y bajar al fuego. Cocinar por 2hrs moviendo constantemente con una cuchara de palo. Pasar por el mixer. Dejar enfríar y envasar.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.