Que mi familia no diga ni pío cuando algo no me sale bien y se coma todo sin chistar es algo a lo que estoy acostumbrada. Para ellos todo es excelente, todos mis inventos son buenos y si no lo son se cuidan muy bien de no demostrarlo. Pensarán que soy una bruja y que me molesta que lo hagan, pero todo lo contrario.

Para ellos la cosa más importante es estar juntos y celebrar en familia, así se trate de comerse unos simples spaghetti con salsa de tomate o una panzanella en verano. Para ellos lo más importante es el tiempo que paso preparando algo con cariño, las horas en la cocina pensando a ellos, en lo que les gustará, lo que no pueden comer y las preferencias personales de cada uno de ellos.
Si de la cocina sale algo incomible (sucede) o una desagradable sorpresa para la cual no estaban preparados no es motivo de crítica o descontento. No. Para ellos es simplemente un accidente de esos que suceden en la cocina a veces.

Y eso fué lo que sucedió el viernes pasado. Nos reunimos en mi casa para festejar el cumpleaños de mi cuñada. Amigos y familia como lo hacemos siempre, aún cuando no haya nada que festejar en concreto.
Todo marchaba perfecto hasta que llegó el momento del postre.

Cuando salí de la cocina con el pastel en las manos todos hicieron aaaahhh por lo bonito que se veía (estaba precioso, a que si?). Cuando lo cortamos todos hicieron aaaahhh por lo estupendo de las capas.
Cuando lo servimos y comenzamos a comer reinaba el silencio hasta que yo probé el primer bocado.

Me abtengo de decirles cuanto me sentí avergonzada. La glassa era incomible de la cantidad de mantequilla que tenía. El bizcocho era estupendo, eso sí, pero la glassa…Bueno, era bastante pesadita.

Mis amigos, entre los que se encuentra uno que no le gustan los huevos, otro que no soporta la mantequilla, se comieron todo sin chistar. Alabando lo bonito que se veía el pastel y sacando fotos sin ton ni son con los celulares. Mi momento de vergüenza se convirtió en un minuto en un momento de gloria. Por eso los amo a todos.

Les traje las fotos solo para que vean que bonita se veía la mesa puesta (y el pastel). Mi cuñada, que había venido al mediodía a traer unas cosas y al ver la mesa puesta con esos colores, llegó a la fiesta con una blusa en el mismo tono. La super quiero por eso.

Les dejo la receta del bizcocho que era rico, la de la glassa no porque la saqué de un sitio bastante conocido y la verdad quiero darle otra oportunidad antes de soltar una barbaridad y decir que la receta era mala (igual soy yo la mala que no supo seguirla bien).
Si alguien tiene una receta de glassa que vaya bien sea para la cobertura que para el relleno se los agradecería mucho si me la pasan.

Bizcocho de limón-limoncello

  • 6 huevos grandes
  • 100grs de harina 00
  • 50grs de fécula de maíz
  • 180grs de azúcar
  • rayadura de 2 limones
  • jugo de 2 limones

Para mojar el bizcocho:

  • 2 medidas de limoncello (aprox 45ml c/u)
  • 2 medidas de agua
  • 1 medida de sirope natural

Mezclar todos los ingredientes en un contenedor y reservar.

Preparar el bizcocho:
Calentar el horno a 160° . Engrasar y enharinar dos moldes de 20cm de diametro.
Batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa y que “escriba”. Cernir directamente en la mezcla de huevos la harina y la fécula de maíz. Mezclar delicadamente de abajo hacia arriba con una espátula.

Agregar el jugo y la rayadura de limón y mezclar delicadamente. Dividir la mezcla en los dos moldes y hornear por 30min (o hasta que pase la prueba del palillo).
Dejar enfríar completamente.

Dividir cada bizcocho en dos y al momento de montarlo mojarlo muy bien con un pincel con la mezcla del limoncello.

NOTAS:

  • Las rosas del pastel son hechas en fondant y es la primera vez que lo trabajo, me encanta lo fácil y simples que son de realizar y lo bonitas que se ven.
  • Las tarjetitas las cree yo misma en Photoshop usando un tipo de letra lindo. Las imprimí en casa usando papel mate Epson de 167g/m2 y luego las recorté con tijeras (el cutter no es lo mío).
  • Las servilletas eran de papel y aún así se veían lindas!

En otras noticias:
Dentro de unas semanas (o meses!) cambiaré todo a un hosting personal, me dan ataques de ansiedad cuando el pobrecito de Blogger se pone necio y no deja comentar, da errores cada dos por tres y en general se complica. No es esta la razón, aclaro, me encanta Blogger y la facilidad de la plataforma -gratis- es solo que después de probar 3 plataformas diferentes en los últimos ocho años es hora de decidirme en serio por una de ellas.