Eran años que nos invitaban a Sicilia, isla de donde son originarios los padres de uno de los mejores amigos de Max, y siempre por una cosa u otra no se nos hacía el ir. Hasta que este año logramos ponernos de acuerdo con las vacaciones y partimos rumbo a una de las islas más bellas de la Italia a pasar unos días inolvidables.

Destino: La casa-molino restructurada de los padres de Antonio que se encuentra en Mandanice. Un pueblito en la provincia de Mesina que está a 9k de una playa bellísima llamada Roccalumera, a unos cuantos de la ciudad Taormina y a pocos más de Catania.
Medio de transporte: De ida automóvil hasta Salerno y de ahi en barco (toda la noche) hasta Mesina.
De regreso, ferry de Mesina a Villa San Giovanni (Calabria) y de ahi automóvil hasta Roma, entrando por los pueblitos de paso a comprar cuanta chuchería se nos antojara (nos encantan los road trip por esto!).

Y ahora, les cuento un poco con fotos lo bello de nuestro viaje. La primera parte de este verano del 2011.

Gole dell’Alcantara. Se realizan excursiones de tres tipos, una de ellas incluye que te dan un caso, botas y pantalones de pescador (de esos que te llegan hasta el pecho, de plástico) ya que el agua es helada. El boleto de entrada al río -el que ven en las fotos- incluye un paseo al jardín botánico que a mi gusto está muy mal cuidado, pero vale la pena la excursión ya que cuando bajas al río lo único que quieres es tumbarte dentro el agua, por muy helada que esté.

Taormina. El paseo a Taormina es de rigor solo para sentirte como en esos films antiguos donde las callecitas sicilianas están llenas de  negocios de antiguedades y souvenirs típicos como los carritos y los pupi (marionetas) sicilianos. De no perderse el Teatro Griego, que yo me perdí porque estaban montando el escenario para un concierto de Zucchero y la verdad no se me antojaba para nada el sacarle fotos a los palcos del escenario. (Taormina esté entre Mesina y Catania).

Estas dos fotos siguientes están hechas por Max (y editadas por mi) desde uno de los craters del Etna (el volcan más alto de la placa Euroasiática que se encuentra precisamente en Sicilia). Yo la verdad no subí hasta el de la segunda foto, me quedé abajo del que ven en la primera y solo subieron Max, Antonio y su nene de 4 años (los demás nos quedamos abajo a la sombrita bebiendo una coca cola). Al crater principal no se podía subir porque no sé si han visto en las noticias que en este momento tiene mucha actividad, por lo que el acceso no era posible.

Las siguientes fotos son de Catania, de la que me enamoré profundamente (o será que fuimos cuando era casi de noche y la luz en el centro bañando los monumentos principales era de verdad muy romántica y bella. En Catania cenamos en un restaurant cerca de la universidad (en pleno centro) pez espada, que es muy típico de la región y también la salsa de pistaches que es buenísima!

CALTAGIRONE. Y bueno, no se puede ir a Sicilia y no darse una vuelta por Caltagirone, la ciudad de las cerámicas. Me encantó porque por todos los muros de la ciudad ves azulejos de cerámica incrustados aqui y allá.
Un lugar muy lindo de visitar es la escalera que sube hasta la iglesia de Santa Maria del Monte y la cual en cada escalón tiene un diseño en cerámica diferente (serán unos 100 escalones). Yo me compré dos platitos porque la verdad si, todo muy bello pero los precios son medios caritos (verdad que las vespas en cerámica son una monada?).

Las siguientes son fotos del pueblito donde tienen la casa nuestros amigos (Mandanici). Es un pueblito muy, pero muy pequeñito pero tan encantador que te dan ganas de quedarte ahi para siempre. Una de las cosas que hacíamos por la mañana era ir al bar de la placita (el que ven en la primera foto) y desayunar una Granita con la panna y la brioche, que es muy típico de la Sicilia. De verdad, si les toca venir les puedo asegurar que pobarán una de las cosas más deliciosas que hayan jamás comido. Nosotros desayunábamos y merendábamos con la granita todos los días.

El día que llegamos, nuestros amigos nos llevaron a comer a un restaurante que está a poca distancia del pueblo y del que el propietario es amigo de Antonio de hace años, la cosa curiosa es que se acordaba de Max de cuando iba con Antonio a Sicilia, hace como veinte años! y bueno, otra de las cosas es que la gente del sur es super amable y muy hospitalarios, te hacen sentir muy bienvenido cada vez que entras en algún negocio o casa.
Saro (el propietario) me dejó entrar a tomar fotos en la cocina y hasta me trajo un poco de albahaca para adornar el plato de pasta al que le estaba sacando la fotos. El menú fue ABUNDANTE, así, con mayúsculas e incluyó:

  • Antipasto misto: funghetti (hongos) trifolati, caponata -deliciosa! la mejor que he probado!, frittatina, salumi, quesos, polpette (verdes y de carne) etc.
  • Pasta: maccheroni al ferretto con salsa a la Norma (berenjenas, tomate fresco y ricotta salada horneada), deliciosos, hechos en casa, típicos, humm se me hace agua la boca solo de acordarme!.
  • Plato principal: Parrillada de carne mixta (braciolette sicilianas, salchichas con hinojo, castrato arrosto).
  • Postre: Fresca y dulcísima sandía.

La verdad es que comimos tanto ese día que cuando llegamos eran alrededor de la una y media y cuando nos fuimos eran casi las seis. Entre platicada de sobremesa y la cantidad industrial de la comida no podía ni moverme de mi asiento.
De todos modos regresamos días después a por más, pero a la hora de la cena. No tenemos verguenza.

La verdad yo no cociné ni siquiera un día porque siempre comíamos fuera y es que la comida típica de Sicilia es TAN buena que a quien se le ocurre ponerse a cocinar. Eso sí, de regreso a casa y como pasamos por Calabria me compré un montón de cosas, entre éstas la Bomba calabrese, cebollas rojas de Tropea, chiles picantes (que los calabreses son famosos por su comida picante), tomates de Belmonte (de esos que no tienen semillas), etc.

Aparte de eso yo me traje unos cuantos kilos de más (con la comedera de todos los días), Max se trajo una picadura de medusa y una quemadura de sol que seguramente se la recordará toda su vida.
Pero a pesar de eso, hay cosas que también nos trajimos, como el bellísimo azul turquesa del mar siciliano, las granitas con la panna, las braciolette, la caponata!, los cannoli sicilianos, la cassata, el pez espada tan delicioso, las caminatas en el malecón, las conversasiones hasta pasada la medianoche, la casa-molino restructurada que poseen nuestros amigos, el acento cantadito siciliano, los buenos momentos entre amigos.

SICILIA. Esperame, que el año próximo regreso por más.!

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.