He terminado el blog de mi maridín, solo le faltan un par de detalles y creo estará listo para arrancar. Es un blog de recetas de comida mexicana, que obviamente serán adaptadas al estilo italiano puesto que es un poco dificil conseguir todos los ingredientes por estos lares.

Hablando de ingredientes mexicanos, hace unos días descubrimos un puesto de comida étnica en el mercado que está a dos cuadras de mi casa, casi me desmayo de la emoción al descubrir que vendian ¡cilantro fresco!(0.70€ el macito), Dios mio, tengo siete años de vivir aqui y heme que apenas descubro que puedo conseguir cilantro fresco a solo dos cuadras de mi casa…que cosas. Tenían también hojas de plátano (15€ el paquete de 100grms) lo cual se nos hizo gracioso porque mi papá tiene huertas de plátano en Colima, si supiera a que precio se venden las hojas le daría un infarto.
Aparte de eso tenían piloncillo, chayotes, granadinas, papaya, plátano macho, chiles habaneros, salsas, chicharrones y ¿Qué creen?…¡guayabas!, que acá entre nos, eran bastante caritas (1.50€ cada una!), compré solo una, para el antojo que por cierto Max y yo nos pasamos todo el dia bromeando acerca de nuestra guayaba porque yo no me decidía acerca de que cosa haría con ella.

Al inicio pensé en un arroz con leche y guayaba, o hervirla con canela y azúcar, hacer un sirope, embotellarlo al vacío y usarlo en verano con un rico helado de vainilla (yummy!). Luego Max viene y me dice: ¿Qué tal un licuado?…malvado, él sabe que yo tengo una debilidad por los licuados. Al final, le quité el envoltorio -que dejenme decirles que vienen envueltas en una bolsa de plástico al vacío, individualmente; y estuve a punto de comérmela a mordidas =( solo que Max me detuvo a tiempo.

La verdad es que me gasté 50€ en el dichoso puestecito y es que yo estaba como niña en una tienda de juguetes, quería todo y ellos….¡tenían todo! Le preguntaba yo por algo y el empleado me respondía siempre: si, si tenemos. Y lo sacaba y me lo mostraba…y yo lo compraba… :(  (el producto, malpensados). 
Me dice Max: ¿tendrán salsa Valentina? Le respondo: Tengo miedo preguntar.
La verdad es que si exageré, porque el puesto ese no se irá a ninguna parte, asi que lo más seguro es que yo seguiré frecuentándolo y claro, no creo que gastaré 50€ cada vez que vaya ahi…porque yo voy al mercado casi todos los días. Lo que si es seguro es que compraré más guayabas.

Al final me decidí por el arroz con leche, porque hace frío y a mi me encanta comerlo calientito, recien hecho. Aparte que mi suegra adora el arroz con leche(normal) que hago yo y  visto que esta fruta es particular por estos lados, creí sería una buena idea introducirla formalmente al recetario de mi familia política.
 
La receta -claro- es de mi abuela, las medidas exactas dependerán del gusto de cada persona. Yo prefiero este postre más líquido, para remojar unas galletas marías y comerlo mientras veo la televisión, como merienda. A mi suegra y mi marido les gusta un poco más seco, como un budin y si como yo cocino más que nada para deleitar a mis comensales (aparte de mi, claro), lo hice tal y como lo ven en la foto (que por cierto son mías, si a alguien le interesa saber, son hechas con mi nueva camarita compacta).

  • 100 gr de arroz
  • 500 ml de leche entera
  • 100ml de crema
  • una cucharadita de vainilla
  • azucar al gusto
  • 1 bastoncito de canela
  • dos guayabas sin semillas y cortadas en cuadritos finos (opcional)

Poner todo en una cacerola y dejar cocer alrededor de 40 minutos o hasta que el arroz esté tierno. El fuego debe ser suficientemente bajo para no quemar el arroz y al mismo tiempo dejar que haga burbujas. Remover constanemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue o se formen grumos.

Author: Maricruz

Fotógrafa inventada y foodie por casualidad. Viajera curiosa y adoradora incondicional de los gatos. Vivo, respiro y me harto de cappuccinos (mi vicio!) en Roma, Italia.